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LUÍS    DE TRELLES
 
SANTO Y APÓSTOL, TEÓLOGO Y TROVADOR DE JESÚS SACRAMENTADO

SU OBRA

                  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SU OBRA

Sumario:

 

Introducción

Antecedentes

El canje de prisioneros

Culto continuo

La lámpara del Santuario

El Centro Eucarístico

Adoración Nocturna

Camareras de Jesús Sacramentado

Consideraciones complementarias

Petición

 

Introducción:

En sus 72 años de vida, D. Luis de Trelles, desarrolló importantes actividades. En cada una de ellas dejó su impronta personal. En esta sección de la Web pretendemos dejar algunas pinceladas de su obra como profesional y también como fundador. Intentaremos encontrar en sus escritos las raíces de donde extrajo el jugo para alcanzar las metas que se propuso. La humildad de D. Luis  no le dejaría pensar en el potencial alcance de su obra.

En su vida se han descrito, sucintamente, aspectos biográficos siguiendo un orden cronológico. Aquí intentaremos analizar los rasgos más significativos de su vida que constituyeron su personalidad y justifican toda su trayectoria y dan sentido a lo que hemos dado en llamar "Su obra".

Antecedentes:

El tronco donde se injerta "el brote"  Trelles es el de una familia acomodada, de corte tradicional, formada por  "gentes de letras", propietarios y terratenientes, patriotas, de la localidad de Viveiro (Lugo) que ofrecen a su retoño una sólida formación cristiana y humanística. La fe cristiana, columna vertebral de sus quehaceres y vivencias y soporte firme de su discurrir vital.

En la buena formación humanística  recibida se apoya, sostiene y enriquece su carrera de leyes que concluye, empezando a ejercer la abogacía, a los 19 años.

Su dedicación, el estudio, el esfuerzo continuado y firme lo convierte en jurista de prestigio que le abrirá las puertas de la política de la que sale como "gato escaldado" pero lo dará  conocer posibilitando así, uno de los pilares de su obra: "El canje de prisioneros". El otro pilar de corte literario es "La lámpara del Santuario" Revista en la que Trelles, durante 21 años, vuelca sus vivencias y sentir eucarístico. De ambos nos ocuparemos a continuación. Otro de los pilares del trípode que garantiza la estabilidad de lo que sostiene, son sus fundaciones de las cuales nos hemos ocupado en otros lugares de esta Web.  

Finalmente haremos algunas consideraciones complementarias, con testimonios externos que, de alguna forma, expliquen la relevancia de nuestro Fundador tanto en España como en el extranjero.

El canje de prisioneros

Aunque hay, todavía, bastante que investigar sobre el canje de prisioneros habido en la tercera guerra de las llamadas carlistas, promovido y auspiciado, desarrollado y llevado a buen término por don Luis de Trelles, existe abundante información en la Fundación que lleva su honroso nombre. Asimismo, el libro  "Luis de Trelles: Un laico testigo de la fe". Francisco Puy Muñoz, CEU ediciones, Madrid 2009, transcribe la positio para la causa de su beatificación, dedica al asunto todo el capítulo 9 que introduce de esta manera: "Si salvar de la muerte a muchos miles de personas por caridad es un signo de santidad, el Siervo de Dios Luis TRELLES fue favorecido por el Señor con ese signo glorioso, pues salvó muchos miles de vidas humanas".

En el libro citado puede encontrar el lector abundante información sobre Trelles. Aquí nos limitaremos a exponer los rasgos más significativos y relevantes de todo el proceso así como las causas que le condujeron a emprender esa aventura caritativa, del más hondo sentido cristiano, premonitoria de lo que luego fueron los tratados de Ginebra.

Para empezar merece la pena conocer el pensamiento de Trelles sobre la guerra. Ver apartado "El padrenuestro"

Seguidamente nos detenemos en la exposición somera de las circunstancias históricas y sociales en que se dieron los canjes de prisioneros que constituye:

EJEMPLO DE CARIDAD HEROICA DEL VENERABLE TRELLES, EN LOS CANJES DE PRISIONEROS EN LA III GUERRA CARLISTA.

Preámbulo:

Como es sabido, para ser santo, es necesario cultivar las virtudes cristianas en grado heroico.

Un grupo de adoradores nocturnos, con motivo del centenario de su muerte, convencidos de que Don Luis de Trelles, Fundador de la Adoración Nocturna en España las desarrolló en grado suficiente para alcanzar ser declarado santo, emprendió las acciones necesarias para solicitar su proceso de beatificación.

Como consecuencia de las múltiples acciones llevadas a cabo, el Santo Padre lo ha declarado Venerable; es decir, ha declarado probado que don Luis practicó en grado heroico las virtudes cristianas. Por tanto, es necesario que los adoradores, por sí, e infundiendo ese espíritu a cuantos creyentes puedan, invoquen al Altísimo para que les conceda la gracia de poderlo venerar como Santo.

Desde estas páginas queremos ofrecer una de sus actividades ejercitadas, palpablemente, con suma heroicidad. Se trata de los canjes de prisioneros habidos como consecuencia de la III guerra carlista, llevados a cabo como fiel cristiano y adorador de Jesús Sacramentado.

Parece adecuado y oportuno ponerlas en conocimiento de los lectores y deseamos encuentren en ellas el soporte  del ejercicio personal de tales virtudes.

Con este escrito artículos nos proponemos mostrar, en un hecho histórico, datado,  cómo practicaba, en grado heroico, las virtudes cristianas de la caridad, justicia, prudencia y humildad el Venerable Luis Trelles, seglar comprometido como testigo de Jesús Sacramentado: en medio del mundo; en su vida familiar, profesional y socio-política; al modo humilde y silencioso de San José como nos narran los evangelios donde no aluden a ninguna de sus palabras, ni tan siquiera repiten su nombre.

De este modo, el nombre de don Luis no aparece en todo el documento; lo ocultó como ‘el Comisionado’, hasta la inevitable firma final, porque no era ‘comisionado’ de nadie, actuaba por amor a Dios en los desamparados.

Antes de iniciar el relato de lo que sigue, conviene establecer el ambiente en su tiempo: la guerra de la Independencia provocada por la invasión napoleónica  hizo inevitable el afloramiento de la división en una España burguesa-liberal, y otra conservadora-rural.

La cuestión dinástica (sucesión a favor de la hija o el hermano de Fernando VII) aceleró el inevitable desenlace.

En 1868 se produce en España la Revolución llamada ‘La Gloriosa’ una de cuyas consecuencias fue la persecución a los católicos quienes han de decidirse por una de estas opciones: emigrar en masa a Francia o unirse al grupo rebelde del Pretendiente Carlos, uno de los contendientes en las guerras carlistas

En esa fecha el Venerable Luis Trelles, con sus 49 años, edad bastante avanzada en aquella época, emprende dos tareas caritativas en grado heroico. Primero, intentando la defensa por el camino democrático-judicial, y finalmente colocándose entre los dos bandos en guerra, para mitigar el dolor de los más desafortunados, para lo cual:

-a) organizó un equipo de 300 abogados, distribuidos por todas las provincias, para garantizar la máxima protección legal posible a los católicos perseguidos.

 -b) Y, cuando estalló la guerra civil, se propuso como COMISIONADO DE CANJES, para proteger a los combatientes o no,  de ambos bandos, que fueran apresados, esforzándose en socorrerlos con el consuelo de sus visitas con noticias y envíos de sus familiares, los donativos recibidos de benefactores o suyos propios, y protegiendo sus vidas, a merced de las venganzas, y abreviar su cautiverio.

Entre ambas tareas, realizadas sucesivamente, gastó su vida, trabajo profesional y hacienda, desde 1868 hasta 1876: ocho años en los que padeció la ausencia discontinua de su familia,  las inclemencias de los viajes continuos, y las privaciones y peligros de inmiscuirse, pasando de un bando al otro,  en una guerra de guerrillas y emboscadas feroces. Luego, quedó postergado de la sociedad madrileña por no querer prestar adhesión a la ideología del nuevo régimen de la restauración Alfonsina liderada, alternativamente, por Cánovas del Castillo y Sagasta.

En las antiguas guerras de conquista entre monarquías, los combatientes eran profesionales adeptos a códigos de honor, y raramente experimentaban el odio al ‘enemigo’. Desde la Revolución Francesa,  las guerras civiles enfrentaban a dos opciones de vida incompatibles entre sí: el odio o el sentimiento de etnia o religioso perseguido, y la inexistencia de deslinde neto, ni por familias siquiera, las convirtió en guerra de guerrillas o en conflictos de terrorismo difusos.

Un breve repaso a las Guerras Carlistas en España nos situará en el asunto que nos ocupa: en la 1ª, de 1833 a 1840 predomina la cuestión sucesoria entre dos ramas borbónicas. En ella no puede hablarse de guerra de odio, existen intercambios de prisioneros, pero organizados por los mismos militares. Los inconvenientes fueron: la falta de aptitudes para la negociación y de criterios compatibles en los detalles prácticos, la disparidad de resultados, y su misma condición de militares; el general Cabrera, quizá obtuvo mejores resultados que el general Van Halen, según el Gobierno; se le tachó de traidor, por “haber reconocido políticamente a ‘una banda de criminales sublevados’.

Esto degeneró en fusilamientos masivos de prisioneros carlistas, seguidos por los de prisioneros gubernamentales. El final fue ‘el abrazo de Vergara’, con la mutua aceptación de los dos bandos enfrentados

En la 2ª, de 1846-49, una guerra de guerrillas a lo largo del Pirineo, y por motivos predominantemente socio-económicos y forales, enfrentó dos clases sociales: la rural y la burguesía. No se dejaban prisioneros.

El Venerable Trelles, con fama en la Corte de ‘prestigioso jurista, político y periodista’; sobre todo, de hombre justo y prudente, en quien ‘se podía confiar plenamente’, debió vivir de cerca, pero sin participar, el final de la primera guerra, y toda la segunda,.

En la llamada Revolución Gloriosa, la Gloriosa” en el decir popular: reinado de Amadeo, I República y la III Guerra Carlista, durante la cual se produce la Restauración de la monarquía borbónica [1868-1872-1876], sí se vio implicado, y no rehuyó su responsabilidad social y religiosa: se trataba del enfrentamiento de dos modos de vida incompatibles entre sí, desde el momento en que uno de ellos decidió exterminar a los que persistían en no abandonar el otro modo de vida.

La prueba de esta última afirmación tan tajante, está en la situación que se produjo tras terminar la guerra: el bando vencedor aceptó generosamente a quienes adoptaran la ideología del vencedor; pero condenó a una especie de ‘muerte civil’  a quienes mantuvieron, como el Venerable Trelles, sus principios políticos tradicionalistas moderados, y religiosos fervientes.

Ésta fue la obra en que su caridad se muestra en un grado heroico innegable: así la esgrime el autor de la Positio supervirtutibus, F. PUY, publicación separada editada como LUIS DE TRELLES,  UN LAICO TESTIGO DE LA FE, p. 289, Ediciones CEU, Madrid, 2009.

Para ver la diferencia entre las obras de mediación, particularmente en los intentos de canje de prisioneros de guerra que se llevaron a cabo antes o después, y el que hizo efectivo el Venerable Trelles, hay que considerar que unos fueron ejecutados por militares implicados en la misma guerra; otros, por diplomáticos o juristas o por equipos de profesionales de la intermediación; que utilizaron instrumentos elaborados por ellos o por otros, por encargo de Organismos políticos o sociales [La Cruz Roja o las Convenciones de Ginebra…]

Pero el Venerable fue el promotor, aunque era miembro afectivo de un bando y súbdito civil del otro bando, condicionado únicamente por su honor, patriotismo y moral del catolicismo, al que uno de los bandos perseguía. Fue el redactor del Tratado, logró la confianza implícita del bando carlista, y la explícita del bando gubernamental, que trató y firmó un Tratado al nivel máximo gubernamental con Trelles, el Comisionado único, aceptado por los dos bandos sin condiciones ni disciplina, ni remuneración de ninguna clase, excepto un ‘pasaporte gubernamental’ para salir del territorio gubernamental, entrar en el carlista y poder regresar, o comunicarse sin sufrir registros o censura de documentos o retención de objetos.

En ciertas ocasiones, recibió medios de transporte gratuitos, o algún dinero para sus donativos a los prisioneros, aunque habitualmente solían salir de su peculio personal. Todos los demás gastos corrían por su cuenta. A esto se sumó el abandono persistente de su bufete de Abogado de Madrid. Como escarnio final, el Ministro de Hacienda le exigió el pago de los dos últimos años de contribución del bufete, que no había atendido a ningún cliente. Menos mal que el Ministro de la Guerra le ‘certificó su constante ocupación en viajes fuera de Madrid, dedicado a la labor de Canjes de prisioneros.’

Hay que considerar que los viajes, diurnos o nocturnos, por los territorios en guerra, sin ‘frentes’ definidos, siempre constituían un gran peligro de emboscada, deliberada o por error, al no haber una delimitación clara de las posiciones de los combatientes, generalmente guerrillas en movimiento constante; que los combatientes no se sujetaban a excesiva disciplina, y tomaban decisiones bajo la influencia de las pasiones, o faltos de serenidad, resentidos por una derrota o exaltados por la celebración de una victoria.

En cuanto al Tratado en sí, para su publicación en el diario londinense The Times, el viernes, 19 de marzo de 1875, fue el  mismo Trelles  quien lo entregó, o lo envió a través del embajador inglés; no es probable que hubiera tal corresponsal en Estella,  que recibiera ese documento del otro firmante, el Ministro de la Guerra del Gobierno Liberal, que residía en Madrid, no en territorio carlista. Así se explica la frase del tratado ‘YO PROPONGO…’, no ‘mi gobierno’ o ‘el Gobierno Carlista’. Por lo que se comprobó en dos ocasiones, fue un detalle oportuno del Venerable Trelles lograr su publicación: en ambas, fue el descrédito internacional lo que contuvo al Gobierno Alfonsino del fraude de enviar prisioneros carlistas a Cuba, para sustraerlos a un canje, y de cancelar el salvoconducto de Trelles cuando se hallaba en territorio carlista (medida equivalente a un destierro fraudulento). Conviene precisar el significado de algunos términos del mismo Tratado, para poder comprenderlo:

 

INMUNIDAD DEL COMISIONADO y DELEGADOS DEL MINISTRO: TRELLES reforzó la autonomía de su cargo al extender la inmunidad del Comisionado ‘a  cualquier persona que pueda ser designada a favor del Gobierno, con el consentimiento del antedicho Comisionado, para realizar las mismas funciones en el campo carlista.’ Su definición: 

‘Persona que tiene por escrito la facultad para  ejecutar algún encargo o entender en algún negocio.’  Trelles, personalmente, negoció  y firmó con el Ministro del Gobierno Liberal; no se menciona que Trelles firmara ‘en nombre de otro Gobierno’, que habría sido el carlista. Así, él mismo habría aparecido como ‘sublevado’; Trelles no participó de la sublevación: seguía como súbdito del Gobierno Liberal, por lo que fue una acción injusta su destierro de facto en Estella, En consecuencia, el mismo Gobierno intentó deshacer la injusticia por el procedimiento del olvido oficioso.

En varias de las Reglas aparece ‘el Comisionado carlista’, para referirse a Trelles: significa que negociaba, siendo súbdito del Gobierno Liberal, directamente con su Gobierno, con la aceptación no documentada del Gobierno carlista, ya que, por su honorabilidad, era aceptado por los dos Gobiernos. La categoría de sus otros interlocutores, representantes del Ministro de Guerra Liberal, quedaba en la de ‘un funcionario delegado en cada ocasión por el Ministro Liberal’. Así se explica que Trelles les recuerde, en ocasiones, cuáles son los deberes de sus cargos, como valedores caritativos de los desafortunados prisioneros.

 

Al final del texto, se especifica que se firman dos originales, uno para cada lado y se responsabiliza de su cumplimiento también a cada lado: por un lado,  el Ministro del Gobierno Liberal;  por el otro lado, Trelles.El Gobierno Liberal nunca se avino a negociar con los sublevados.

 

DEBIDAMENTE: Trelles buscaba que sus actos públicos se fijaran con las formalidades establecidas por la costumbre o la ley. Cuando el Gobierno liberal le anuló el salvoconducto, cuando Trelles se hallaba en territorio carlista, con lo que le impedía regresar a su residencia legal de Madrid, Trelles forzó la situación al punto de que la rectificación fuera oficial (en contra de la sugerencia oficiosa de que “no hiciera caso de la sanción”). Cuando el mismo Gobierno Liberal llevó prisioneros carlistas a Cuba para sustraerlos al canje, esgrimió el documento que comentamos, publicado previsoramente en el periódico inglés más conocido internacionalmente.

 

DEFINICIÓN DE LOS ‘OBJETOS DE LOS CANJES’: ‘Todos los prisioneros’.  El sintagma tiene dos términos, y los dos necesitan precisar su significado.

 

-‘TODOS’: se trata de un adjetivo indefinido; aunque aparentemente su significado se completa con el sustantivo al que acompaña. Así se dio cabida en la Constitución española al aborto: ‘todos tienen derecho a la vida’ se convirtió, en las leyes del aborto, en ‘todos los nacidos,  completamente separados de la madre’…

 

-‘PRISIONEROS': excepto los acusados de delitos comunes; así dejaba incluidos en el derecho a canje a los acusados, muchísimos, por delitos políticos o de religión, o de ideologías, que no habían emigrado a tiempo…. Los  prisioneros carlistas, de la Península o de Ultramar (se refiere a los de Cuba, Canarias o  Baleares), ‘teniendo en consideración, ambas partes, el espíritu  de patriotismo…’ con lo que evitaba considerar ‘traidores a la Patria’ a los prisioneros carlistas: reconocimiento implícito del sentimiento patrio en ambos bandos, aunque les diferenciara la ideología o religión.

 

También serán incluidos los capellanes, los heridos y  los que no portan armas, el personal de la Cruz Roja y los hospitales y personal de la Caridad que portan sus uniformes. Prohibición de ‘medidas extremas’ sobre los prisioneros, eufemismo del fusilamiento o deportación a Cuba….

 

Finalmente, hay un detalle lingüístico que avala que Trelles redactó el original del documento en español del siglo XIX: el uso, hoy día anticuado, del verbo ‘ser’ [‘es’]  en vez del actual ‘estar’ [‘está’]: “Regla  18: …[El Comisionado] cuya residencia es con el ejército liberal…” Actualmente, este uso no persiste más que en el avemaría: “…el Señor es contigo…”

 

Consideraciones finales: Cuando se indaga en la figura del Venerable Luis de Trelles, se descubren aspectos   que, individualizados, pueden encontrarse en muchas personas de bien. Sin embargo, tomados como conjunto, rara vez concurren en una persona. La figura que los posee se agiganta.

 

Si entre ellos se encuentran: la fe, la caridad cristiana y la esperanza que desde la práctica de las virtudes se puede mejorar el mundo se concluye, indubitablemente: Esa es la prueba más palpable de la Santidad. Eso es lo que ocurre con Trelles. Las personas que por una u otra razón han indagado en su vida y en su obra están convencidos que se encuentran ante un gran santo.

 

Esta modesta aportación sobre los canjes de prisioneros en la tercera Guerra Carlista, no es más que un tímido reflejo de su gran obra de práctica viva de la caridad cristiana.

 

Quien quiera ahondar en la vida y obra del Venerable Fundador de la Adoración Nocturna en España le invito a discurrir por la Web www.trelles.es, en cuyas páginas encontrará reverberaciones de su figura poliédrica de cristiano recio y cabal. 

Quisieramos cerrar este escrito sobre los canjes de prisioneros de la 3ª guerra carlista que ha pretendido resaltar una etapa de la vida de Don Luis de Trelles en la que resplandece, por su virtud heroica, su santidad.

Su rechazo de la violencia y su expresión más cruel: la guerra, es patente. Así lo manifestaba en La Lámpara del Santuario (1): “Los héroes de las batallas se hacen temer y admirar por su severidad, conquistan y ganan el señorío de los hombres y el dominio de las naciones estos adalides guerreros con el rumor de sus hazañas, que suelen compendiarse en mucha sangre derramada y muchos heridos y muchas víctimas de los terribles lances en que ganan los atrevidos invasores, resguardados por millares de soldados, por lo que casi no corren riesgo alguno; y apenas si alguna vez deben su prestigio a rasgos de magnanimidad después de la victoria o durante la pelea. Su triste trofeo son montones de cadáveres hacinados en los campos de batalla y muchos infelices de uno y otro bando prisioneros y atados de pies y manos y varios inutilizados o heridos a lo menos gravemente, de suerte que, a salir bien librados, pierden un brazo o una pierna o llevan consigo un legado de dolor que abrevia su vida y, cuando no, hace penosa la vejez, conservándose como glorioso pero imperecedero recuerdo de la lucha sostenida”.

Trelles contrapone a las acciones bélicas de los reyes de la tierra descritas, la de Jesús Sacramentado como nos muestra en estas palabras: “Por el contrario este Rey pacífico y todopoderoso, se abaja hasta los confines del ser; llega allí humilde y manso; y como entregado al capricho de sus elegidos, siendo posible hasta el sacrilegio. Y, cuando no, la distracción, la frialdad y la ingratitud, que es casi general en los que lo reciben. Si viene despojado de todas las exterioridades de la suprema realeza, no por eso olvidó ninguno de sus atributos y riquezas… Pidiendo solo un corazón contrito y humillado; y, aun más, se deja ofrecer y se brinda como víctima, manso cordero, para pagar a su Eterno Padre la deuda de justicia.

No pide sangre, sino que vertió la suya toda; no admite víctima, sino que Él se presenta como tal; no toca un solo cabello de sus súbditos ni quiere que el hombre se pierda, sino que se convierta y viva”.

Nuestro Señor Jesucristo, presente en el Divino Sacramento, es el refugio donde se atemperan y pacifican las turbulencias de nuestra alma que se inclina reverente y contrita ante Él.

(1) LS enero 1873, pág. 18.

El Culto continuo

Cuando Trelles conoció la feliz idea de un librero granadino de formar grupos de 31 personas, cada una de las cuales debían comulgar una vez al mes, se unió rápidamente al proyecto dotándolo de la racionalidad y sentido jurídico con que animó toda su obra. Sobre sus fundamentos, y desarrollo pueden informarse en esta Web.  

La Lámpara del Santuario

En diversas secciones de esta Web nos hemos referido a "La Lámpara del Santuario". Enlace 1. Enlace 2. En esta última se bosqueja su estructura a partir de la cual penetrar en sus contenidos, así como agruparlos por temas constitutivos de su pensamiento que desgrana, un tanto aleatoriamente en su distribución, no en su expresión, que sigue una trayectoria perfectamente delimitada desde mucho antes de iniciar la publicación. En las portadas de todos los números de la revista aparece la misma leyenda: Órgano de la Asociación del Culto Continuo del Santísimo Sacramento, dedicada especial y únicamente a propagar la devoción al Stmo. Sacramento del Altar y a propagar la frecuencia de la comunión.

 

Esperamos interesar al lector en este perfil de la obra de Trelles.

 

El Centro Eucarístico

 

El Centro Eucarístico constituido en Madrid a finales de 1872 es una agrupación seglar de cristianos organizada bajo los auspicios de la Iglesia. Se menciona a título de reseña. Para una información más amplia remitimos al lector al desarrollo más amplio en esta Web en el siguiente enlace.

 

La Adoración Nocturna

 

La Adoración Nocturna al Santísimo Sacramento inspirada en la existente en París y con orígenes en Roma, fue otra de la organizaciones fundadas por don Luis de Trelles. La primera vigilia de adoración se desarrolló en la noche del 3 al 4 de Noviembre de 1877, en la Iglesia de San Antonio del Prado en Madrid, frente al Congreso de los Diputados, hoy inexistente. Las circunstancias de esta fundación de Trelles la puede encontrar el lector en este enlace.  

 

Las Camareras de Jesús Sacramentado

 

Los tiempos en que Trelles enfocó su vida hacia una profunda espiritualidad eucarística fueron convulsos. La mujer no salía sola y muchísimo menos de noche. Pensando en cómo vincular a la mujer en la tarea adoradora y dada la nulidad de los adoradores para atender al decoro de los ornamentos, paños de altar, vasos sagrados, purificadores etc., cuyo mantenimiento dejaría bastante de desear, conjugó tal necesidad vinculando a la mujer a este cuidado fundando la asociación de Camareras a Jesús Sacramentado. De esta manera, de forma organizada, incorpora a la mujer a la tarea adoradora. Una mayor información al respecto la puede encontrar el lector en el siguiente enlace.

 

Consideraciones complementarias

 

La obra de un autor es, evidentemente,  lo que hace. Sin embargo, debe formar parte de ella lo que los demás piensen, digan o manifiesten que reflejan, de algún modo, la influencia que sobre ellos ejerció esa obra.

 

A tal efecto nos permitimos incluir la "ORDENACIÓN, PRESENTACIÓN Y SÍNTESIS DE UN GRUPO DE 6 CARTAS DIRIGIDAS A DON LUIS DE TRELLES Y NOGUEROL POR MIEMBROS DE LA SOCIÉTÉ DES FASTES EUCHARISTIQUES (SdFE)"

 

Son estas: 

 

1ª.- Fecha: 4.10.1884.

     El Barón de Maricourt

·       Se presenta oficialmente como secretario general de la S. d. F. E.[1] con sede en Paray-le-Monial sustentada por el Barón de Sarachaga.

·       Adjunta documentación de la obra en Italia, como modelo de promoción.

·       Propone a don Luis que la promueva entre sus contactos en España.

  

2ª.- Fecha: 11.01.1885.

       El Barón de Maricourt

·       Se presenta con mayor intimidad personal.

·       Se refiere al Sr. Mellerio, conocido de Trelles, que se le ha ofrecido como intermediario ante Trelles, tras proponer a Trelles como promotor en España de un centro nacional de SdFE.

·       Expone los objetivos de SdFE: reunir los documentos y monumentos históricos, artísticos o literarios (relatos de milagros...); fundaciones y homenajes... que luego se comunicarían o exhibirían en los Congresos Eucarísticos...

·       Señala los métodos de organización de SdFE: un centro internacional, señalado por el mismo Jesucristo en Paray-le-Monial, coordina los trabajos de los grupos e individuos de los diferentes centros nacionales.

 

3ª.-  Fecha: 28.04.1885.

        El Barón de Maricourt

·       conoce, como secretario, la aceptación de Trelles como director además de promotor y colaborador de la SdFE.

·       Alude a las visitas que piensa hacerle personalmente.

 

4ª.- Fecha: estimada posterior al 28.04.1885.

       El Barón de Maricourt

·       Comunica que ha intentado entrevistarse con Trelles visitándolo en su casa sin hallarle en varias ocasiones.

·       Está decepcionado por no haber podido conocerle personalmente y confía lograrlo en otra ocasión.

·       Se proponía que Trelles diera a conocer la SdFE en su revista y entre sus contactos.

·       El Sr. Antequera [propuesto por Trelles para ocuparse personalmente de la obra] no ha respondido a sus requerimientos; pide a Trelles que le proponga a otro.

  

5ª.-    Fecha: 21.01.1888.

          El Barón de Sarachaga

·       invita a Trelles a ir a Roma y asistir a la audiencia papal a los representantes internacionales de SdFE, acompañado de otros miembros del Centro Eucarístico de Madrid.

 

6ª.-   Fecha: estimada entre 21.01.1888 y 6.02.1888.

         J. M. Sauna [2] Solaro

·       se une al barón de Sarachaga en la invitación a asistir a la audiencia papal y desea comunicarle los trabajos de la Obra en Italia.

·       Alude a que Antequera ya ha presentado el informe de una sesión de la SdFE en Madrid.

·       Que sabe que ha sido autorizado por Trelles.

·       Le agradece que La Lámpara del Santuario sea órgano de propaganda de SdFE en España (circunstancia de la que ellos carecen). Opina que también puede recibir apoyo de la SdFE.

  

CONCLUSIÓN: Junto con otras cartas del mismo Sr. Antequera dirigidas a Trelles, constituyen un buen testimonio de que:

 

1.Trelles era muy conocido y apreciado entre los hombres e instituciones europeas dedicadas a la propagación del culto eucarístico.

2.Se reconocía claramente su categoría de paladín eucarístico en España y se buscaba su apoyo en causas relacionadas con el amor a Jesús Sacramentado.

3.Trelles no rehusaba jamás, cooperar en las causas eucarísticas, siquiera fuera supervisando mediante informes los trabajos ajenos y dando orientaciones.

 

NOTAS:

 

[1] Société des Fastes Eucharistiques (en adelante: SdFE) es el nombre propio de una fundación privada francesa dedicada a promover la recopilación de anales, crónicas y relatos de hechos memorables del reino eucarístico, siguiendo un orden cronológico.

[2] No bien legible en el manuscrito francés original.

 

Petición:

Si algún lector conoce rasgos de su obra que no se han reseñado y que pueda estimular a otros lectores, los redactores de esta página se sentirían muy honrados en recibirlos e incluirlos.  

 

Esto es una página en formación. Poco a poco introduciremos los aspectos esenciales de la obra de D. Luis de Trelles para general conocimiento de los visitantes.

Dejémonos guiar por Trelles en ese acercamiento a la Eucaristía. 

Si te gusta el contenido de esta página. Difúndela.

Si deseas alguna aclaración o información complementaria de D. Luis de Trelles. Escríbenos.

e-mail:  jpastorteresa@gmail.com

 

 

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