Sumario

 

 

 

INDICE

PORTAL

 

 

 

LUIS    DE TRELLES

 

 

SANTO Y APÓSTOL TEÓLOGO Y TROVADOR DE JESÚS SACRAMENTADO

 

LA POESÍA DE TRELLES CONTENIDA EN LA LÁMPARA DEL SANTUARIO

 


 

                                       

 

  

POEMAS DE  TRELLES

 

SANTO, APÓSTOL Y TROVADOR DE JESÚS SACRAMENTADO

 

EDICIÓN Y COMENTARIOS

JOSÉ PASTOR   Y   M TERESA TUÑAS

Los autores atenderán cualquier consulta sobre los textos de este libro en jpastorteresa@gmail.com

 

En las referencias, 'LS' representa la revista de D. Luis Trelles La Lámpara del Santuario.

© 2010  AÑO SANTO COMPOSTELANO. Reservados todos los derechos. Los autores autorizarán por escrito, y gratuitamente, cualquier reproducción íntegra de esta obra que se les solicite y que se difunda sin ánimo de lucro, a no ser que el producto se destine a la Fundación Luis de Trelles, promotora de la causa de canonización del Siervo de Dios Luis de Trelles. Nunca ediciones parciales o textos mutilados. Siempre deberán incluirse la tapa, la portada y la oración de la contraportada. La Fundación Luis de Trelles tendrá siempre autorización permanente para hacer cuantas ediciones desee en las condiciones expuestas arriba.

© 2011 POR MODIFICACIONES Y AÑADIDOS. CON LAS MISMAS RESTRICCIONES

  

SUMARIO

 

INTRODUCCIÓN                                         

I      AMOR A DIOS

       1.- Unión de amores                        

       2.- Flores a J. S.                                  

II    MARÍA Y J. S.

       3.- Ntra. Sra. del S. S.                      

       4.- Al S. S.                               

       5.- Gozos al S. S.                      

III   VILLANCICOS AL S. S.  

       6.- A las especies consagradas del vino      

       7.- ¿Qué dirán de Vos?               

       8.- La Cruz y el Sagrario                   

       9.- El manjar eucarístico                   

       10.- El rey ama a una labradorcilla            

       11.- Hostia Santa                      

IV    EUCARISTÍA: PRESENCIA Y COMUNIÓN

       12.- Jesús al alma                     

       13.- La última cena                          

       14.- Epístola de San Pablo                 

       15.- ¡Viva J. S.!                        

V     INVITACIÓN A LA COMUNIÓN

       16.- Invitación a la comunión            

       17.- Alma feliz                          

       18.- Te adoro con rendimiento           

VI    PREPARACIÓN A LA COMUNIÓN

       19.- El Redentor deja la gloria por mí 

       20.- No puedo sufrir más                  

       21.- No soy digna                     

VII   ACCIÓN DE GRACIAS

       22.- ¿Quién soy yo?                         

       23.- Venid, ángeles                   

       24.- ¿Quién es el hombre?                

       25.- La perseverancia                       

VIII LA VISITA A J. S.

       26.- La esclava de J. S.              

       27.- Al Dios velado                           

         28.- Al Dios escondido                                 

         29.- En el Sagrario                         

IX    HIMNOS LITÚRGICOS

       30.- ¡Lauda, Sion! (paráfrasis)                 

       31.- Adoro te devote                               

       32.- ¡Lauda Sion! (traducción)                 

       33.- Dies irae (secuencia de difuntos)        

X     SONETOS

       34.- Pone me                                   

       35.- Fulgite me                                

       36.- Veniat dilectus                          

       37.- Osculetur me                     

       38.- Del poder del amor divino          

       39.- De la muerte odiosa                  

       40.- De Cristo en el Huerto               

       41.- De la Stma. Cruz                       

       42.- De Abrahán                              

       43.- De la institución del Sacramento 

       44.- De la preciosa Sangre                

       45.- Del amor con que Cristo consagró                                       

       46.- Del Cuerpo y Sangre de Cristo           

XI    ODA

       47.- Al S. S.                                    

       CONCLUSIONES                                      

 
INTRODUCCIÓN

 

Don Luis de Trelles fue un seglar católico, comprometido y activo, de aquellos años de la mitad central del siglo XIX: los más turbulentos y más duros en ese siglo para toda la Iglesia Católica en España. Un santo enamorado de Jesús Eucaristía, dechado y compañero de senda para los hermanos.

 

Ya en vida, se le reconoció, en España y en el extranjero, como apóstol: testigo y comunicador vocacional, consciente de ser precursor tanto en el campo doctrinal eucarístico como en su difusión periodística. Editor, autor y divulgador de numerosísimos artículos teológicos: ensayos, narraciones, cartas, crónicas y comentarios; tanto literarios, como musicales, históricos o bibliográficos. Y trovador, hoy quizá diríamos cantautor. Siempre acerca de la Eucaristía: por su amor acendrado e intenso a Jesús Sacramentado, y para paliar la escasez de literatura sobre él en su época.

 

Hace ya años que, en el mensaje preparado por el entonces Card. Ratzinger, el 24.08.2002, para el "Meeting para la amistad entre los pueblos", en París, el ahora Papa Benedicto, dijo que los católicos necesitamos a los santos y que la forma de aprovecharlos es conocer su vida y sus obras, sociales y escritas; pero parece que los adoradores nocturnos, e incluso muchos de los devotos del Siervo de Dios Luis Trelles, no piensan que lo necesitan.

Nos proponemos presentarles la obra poética de don Luis de Trelles. Fue muy breve, pero eso no tiene importancia: la obra del sublime poeta español, Garcilaso de la Vega, también lo fue.

 

Es necesario leer, ante todo, cada poema detenidamente para conocer los puntos tratados, pero luego hacer una recitación seguida para apreciar la musicalidad.

Los temas de Trelles eran un conjunto que podía preverse: Dios nos amó desde la eternidad a cada uno personalmente; y, sin discontinuidad, nos sigue amando ahora desde la eucaristía.

Da lo mismo empezar a conocer su obra por un punto que por otro; por su carácter de oraciones y de síntesis, podemos empezar por su obra poética.

 

La mayoría de los grandes poetas siempre apostaron por un equilibrio entre la forma y el contenido; como un bombón delicioso al paladar, presentado en un envoltorio elegante y atractivo para la vista.

 

Su doctrina eucarística tiene una característica fundamental: que Jesús Sacramentado es una Persona amiga del hombre, en cuya espera está en el Sagrario. Quien se esté afligido o agitado o exhausto, allí hallará todo descanso. Esta doctrina la presentó en formas muy variadas: racionales unas veces, otras afectivas; sistematizadas o difusas. Pero toda la obra literaria de Trelles en La Lámpara del Santuario [desde ahora, LS] es exclusivamente eucarística, y también los artículos de los escasos colaboradores. Las poesías son una de tantas formas de presentación de su doctrina: de las más impetuosas y de las más profundas. Son erupciones volcánicas: mansas unas veces, y explosivas en otras ocasiones (en festivos villancicos –ver n 6; devorado por el fervor ardiente –en n.º 25; o como insistente empuje –en n.º 5).

 

 

AMOR A DIOS

 

n.º 1   UNIÓN DE AMORES

 

La espiritualidad de Trelles procede de San Agustín: el conocimiento de Dios emana de la experiencia amorosa de Dios; la contemplación de la Creación nos lleva al conocimiento de la existencia de Dios, pero es el amor quien nos hace experimentar cómo es ese Dios (Deus charitas est: Dios está hecho de amor).

 

La conocida anécdota de San Agustín, paseando por la playa y razonando cómo sería Dios, nos presenta su fracaso, semejante al de un niño que quería trasvasar el mar a un hoyito que había hecho con sus manos.  

 

                       Si, cuanto abraza la celeste esfera,

                       de muy menuda arena se llenara

                       y cada grano un corazón se hiciera,

                       que ardentísimamente a Dios amara;

                       y aquel amor, que en todos estuviera,

                       en uno sólo luego se juntara,

                       muy poco o nada fuera, comparado

                       a lo que Dios merece ser amado.

                                                                        [LS 1877, p. 269] 

 

n.º 2   FLORES A JESÚS SACRAMENTADO [LS 1882, p. 391-392]

 

INTRODUCCIÓN

 

Don Luis poseía una gran sensibilidad para captar la belleza y gozarse en ella; además, su formación intelectual le permitía entrar en la contienda de su tiempo sobre el concepto de belleza: a su dominio de la técnica y el arte de la métrica, unía su estudio de la teología y la estética, y una extensa reflexión propia. Hace poco, el Beato Juan Pablo II y el cardenal Ratzinger-Papa Benedicto nos han dejado clarísimo que Dios es amor-verdad-belleza-bien; que la belleza es el esplendor de la verdad, y que ilumina y conmueve: precisamente el sentimiento es el aglutinante de este poema que tienen en sus manos, y que estudiaremos con detenimiento.  

 

Pasemos, sin más, a estudiar el poema "Flores a Jesús Sacramentado." Hay que conocer el trasfondo de la obra de don Luis Trelles. Nosotros consideramos este poema de lo más profundo y exquisito de cuanto escribió Trelles.

 

Todas las flores nombradas por Trelles en su poema son silvestres, excepcionalmente ornamentales (de jardín o maceta, cuidadas amorosamente). Forman una delicada combinación de colores: dorado, azul, rosa, blanco.

 

Las virtudes son tributo apropiado a Dios, ante quien toman valor, aunque sean despreciadas por los hombres del mundo, como las flores silvestres, las rastreras o marchitas ("nada olvida en su eterna memoria, y muy bien sabe los días que vivisteis para su gloria, cuando ya estáis marchitas").

 

El niño debe cultivar el amor a Jesús Sacramentado, que otro sembró; el joven, el adulto, el anciano lo podrán cosechar con sus manos y ofrecerlo a Jesús Sacramentado. Las tres figuras que forman esas flores son las tres dimensiones del universo: líneas de festón en una corriente de agua, superficie en un prado, joyas colgadas en el volumen de un árbol.

 

Las virtudes que destaca en Dios: humildad, amor eficaz, interés, cuidado delicado y perseverancia. La otra virtud es la del jardinero: amor a Dios. Todas están presentes ante Dios, como la Justicia delicada de Dios que beneficia a este Universo con sus dones; pero Dios prefiere a los hombres, frente a todo lo demás: ama al jardinero de las flores (virtudes).

 

La doctrina que considera al bautizado ‘sacerdote’, aparece en "Dios permite ahora (Nuevo Testamento) a un pobre niño ofrecerle una corona." ¿Por qué llamó casto al fulgor? ¿Por puro, por ser blanco o monocolor? ¿Por qué aparece la abeja? ¿Por laboriosa, por desinteresada colaboradora de la maternidad ajena, hasta el sacrificio de la propia vida? [Confrontar LS 1877, pp. 161-166].

 

La delicadeza se muestra en "Dejad que... gota a gota vierte suave lluvia... presto os enjuga... a los niños acariciaba... os separan" (en vez del directo arrancan o cortan). Los ósculos eran las jaculatorias que recomendaba a las Camareras de Jesús Sacramentado durante sus labores con los paños de altar.

 

EL POEMA

1.-    Botón dorado, campanilla azul,

2.-    lirio oloroso, rosada peonía,

3.-    ha mucho tiempo que os cultivaba,

4.-    mas hoy os voy a ofrecer a Dios.

5.-    ¡Oh felicidad! Aquél que da

6.-    su gran sol al firmamento,

7.-    permite ahora a un pobre niño

8.-    ofrecerle una corona.

9.-   Dejad que os cante, que mañana,

10.- Dios pasará por la aldea,

11.- y no hacen falta en el jardín

12.- las flores que ha de pisar.

13.- Y, si los fieles os huellan, flores mías,

14.- ¡qué os importa! ¿no es verdad?

15.- Que ya sabe Jesús cuán bellas sois;

16.- Lo sabe el que os hizo

17.- estrellas del campo verde,

18.- de los ríos el festón, y de los árboles joya.

19.- Él, que cubre con las hojas

20.- vuestro casto refulgor,

21.- y a la abeja que os visita

22.- cría para que se pose con amor.

23.- Él, que en vuestro bermejo seno

24.- gota a gota, vierte suave lluvia;

25.- y, calmada vuestra sed,

26.- con los rayos del sol, presto os enjuga.

27.- Y nada olvida en su eterna memoria,

28.- y muy bien sabe

29.- los días que, ya marchitas, vivisteis para su gloria;

30.- conoce, también las manos que os separan

31.- de vuestras corolas, las palabras de amor

32.- y santos ósculos que en ellas van hacia sus pies divinos.

33.- Porque este árbitro supremo,

34.- cuya voz embravece la mar,

35.- suelta los vientos y vibra los relámpagos,

36.- y a quien todo adora ¡Oh, me ama!

37.- ¿Por qué no era yo

38.- cuando su bondad profunda,

39.- vino a visitar el mundo

40.- desde la eternidad?

41.- Y enseñaba y perdonaba

42.- y a los niños acariciaba.

43.- Dulce tañido de la campana,

44.- mezcla con los perfumes de mis flores,

45.- tu voz que canta y pregona

46.- que nunca se separa de nosotros.

47.- Porque nos prefiere

48.- al sol, a la flor, a todo;

49.- y dice el mundo: mi Dios;

50.- y decimos nosotros: Padre mío.

51.- Y a todos reparte beneficios,

52.- y a mí su amor.

53.- ¡Apártate, pecado!

54.- Que sea mi alma ante el Señor,

55.- flor olorosa, estrella luminosa.

 

EL LENGUAJE DE LAS FLORES

 

Desde la Edad Moderna, la comunicación entre jóvenes, y más entre los enamorados, fue un hecho frecuente, que se realizaba mediante alcahuetes y casamenteros o mediante gestos o prendas del atuendo personal, postigos o celosías entreabiertos o cerrados, o canciones y, exclusivamente entre los de clase acomodada, mediante billetitos o poesías.

 

Pero, en la época romántica y, en España, en la posromántica de la segunda mitad del siglo XIX, los enamorados se comunicaban mediante el lenguaje de las flores. Se difundió un código floral que cubría, vistosa y aromáticamente, las necesidades de comunicación del flirteo o del amor.

 

Así se publicó en 1878, y en Madrid, un libro que seguramente habría leído don Luis Trelles, cuando en octubre de 1882 insertó en La Lámpara del Santuario su poema Flores a Jesús Sacramentado.

 

Con los datos que nos proporcionó, hemos intentado relacionar los dos versos iniciales, las cuatro flores de esta silva de Trelles, señalando tres características:

 

- El orden lógico debería ser: campanilla azul, rosada peonía, botón dorado y lirio oloroso; pero el ritmo le obligó a presentarlas en otro orden.

- La asociación de una flor y su color con una virtud es habitual; como en la ofrenda, el ramo (aquí una corona) con la adoración y el sacrificio, es muestra de amor y de homenaje libre a la divinidad.

- En estas cuatro flores vemos la representación de las cuatro ramas en que, en otro lugar, en el opúsculo VIRTUDES EUCARÍSTICAS, separamos en cuatro grupos sucesivos las virtudes o rasgos que el hombre puede compartir con Jesús Sacramentado:

 

a.- La campanilla azul, símbolo de la renuncia, será el proceso que, desde el silencio, pasando por la despedida del mundo exterior, nos llevará hasta la conversión hacia la vida interior y la meditación u oración.

b.- La peonía rosada, símbolo de la honradez, simboliza las virtudes que clasificamos como ramas de la justicia (humillación, humildad y modestia).

c.- El botón dorado, es símbolo de la contradicción, como la que significa el sacrificio, contraposición entre el propio deseo de confort y la abnegación con que se acepta el dolor o la privación; y representa las virtudes del grupo o ramas de la longanimidad, imprescindible para la práctica de las otras (generosidad, limosna, obediencia, misericordia, compasión, mortificación).

d.- El lirio, que simboliza la majestad, y no la hay mayor que la divinidad, representa a las virtudes ramas del amor o adoración, que Trelles explicó que vienen a ser lo mismo (mancomunidad, sacrificio como ofrenda a la divinidad, contrición).

 

EXPOSICIÓN DEL CONTENIDO

 

Versos 9 a 15: seis versos en que Trelles reflexiona sobre la humildad, dentro de la grandeza de la Creación entera; y la distinción otorgada al hombre como rey [el gobernante] y sacerdote de esa creación [el ministro en representación].

 

El hombre puede realizar agradecido esas dos misiones al poder disponer de esa grandiosa Creación, por designio de Dios [Cfr. Gn 1, 27-30].

 

Versos 16 a 32: la modestia de la Creación y del hombre se fundamenta en que Dios es el único creador, providente, omnisciente y omnipotente.

 

Versos 33 al 36: al reflexionar sobre todo esto, en las tres últimas palabras, estalla la experiencia sorprendente del amor divino: Oh, me ama!"

 

EL PROPÓSITO

 

Versos 53 a 55: Trelles formula un propósito brusco y trascendente: la santificación por la obediencia (dicho en forma negativa es el rechazo del pecado), y el amor a Dios sacramentado. El aroma de las flores es metáfora de esa emanación propia de ciertas personas que difunden a su alrededor el testimonio reconfortante de que Dios es gozo; por otra parte, la estrella siempre estuvo claro que fue quien señaló el camino de la cuna de Jesús, hace dos mil años; y ahora la modesta lamparita y la revista La Lámpara del Santuario, señalan el camino del sagrario.

 

El poeta-niño renunció al pecado, y suplica ser flor olorosa (virtuoso) y estrella luminosa (apóstol ante los hermanos). Así lo explicó el mismo Trelles en LS, 1879, p. 466, mediante una cita de Daniel: "Los doctos brillarán como el fulgor del firmamento y los que enseñaron la justicia a la multitud, como las estrellas por toda la eternidad." (Dn 12, 13).

 

ESTRUCTURA DEL POEMA

 

EXORDIO:     

 

Llamada inicial.

 

1.-    Botón dorado, campanilla azul,

2.-    lirio oloroso, rosada peonía,  

 

Anuncio de la ofrenda por el hombre, rey y sacerdote por la gracia del Creador

 

3.-    ha mucho tiempo que os cultivaba,

4.-    mas hoy os voy a ofrecer a Dios.

5.-    ¡Oh felicidad! Aquél que da

6.-    su gran sol al firmamento,

7.-    permite ahora a un pobre niño

8.-    ofrecerle una corona.

 

CANTO DE LA CREACIÓN A DIOS: 

 

Petición de licencia.

 

9.-   Dejad que os cante, que mañana,

10.- Dios pasará por la aldea,

11.- y no hacen falta en el jardín

12.- las flores que ha de pisar.

 

Los dones de Dios a la Creación y al hombre.

 

13.- Y, si los fieles os huellan, flores mías,

14.- ¡qué os importa! ¿no es verdad?

15.- Que ya sabe Jesús cuán bellas sois;

16.- Lo sabe el que os hizo

17.- estrellas del campo verde,

18.- de los ríos el festón, y de los árboles joya.

19.- Él, que cubre con las hojas

20.- vuestro casto refulgor,

21.- y a la abeja que os visita

22.- cría para que se pose con amor.

23.- Él, que en vuestro bermejo seno

24.- gota a gota, vierte suave lluvia;

25.- y, calmada vuestra sed,

26.- con los rayos del sol, presto os enjuga.

27.- Y nada olvida en su eterna memoria,

28.- y muy bien sabe

29.- los días que, ya marchitas, vivisteis para su gloria;

30.- conoce, también las manos que os separan

31.- de vuestras corolas, las palabras de amor

32.- y santos ósculos que en ellas van hacia sus pies divinos.

33.- Porque este árbitro supremo,

34.- cuya voz embravece la mar,

35.- suelta los vientos y vibra los relámpagos,

36.- y a quien todo adora ¡Oh, me ama!

 

 Frustración histórica del hombre moderno.

 

37.- ¿Por qué no era yo

38.- cuando su bondad profunda,

39.- vino a visitar el mundo

40.- desde la eternidad?

41.- Y enseñaba y perdonaba

42.- y a los niños acariciaba.

 

Pero la Iglesia pregona el amor personal y permanente de Jesús Sacramentado al    

hombre.

 

43.- Dulce tañido de la campana,

44.- mezcla con los perfumes de mis flores,

45.- tu voz que canta y pregona

46.- que nunca se separa de nosotros.

47.- Porque nos prefiere

48.- al sol, a la flor, a todo,

49.- y dice el mundo: mi Dios;

50.- y decimos nosotros: Padre mío.

51.- Y a todos reparte beneficios,

52.- y a mí su amor.

 

CONVERSIÓN Y PROPÓSITO FINAL

 

53.- ¡Apártate, pecado!

54.- Que sea mi alma ante el Señor,

55.- flor olorosa, estrella luminosa.

COLOFÓN DE LA EDICIÓN

Ante estos dones gratuitos y delicados, no cabe más que corresponder con una encendida acción de gracias, recitando un cántico de Laudes:  

"Buenos días, Señor, contigo quiero

andar por la vereda:

Tú, mi camino, mi verdad, mi vida;

Tú la esperanza firme que me queda.

..............................................................

Buenos días, Señor resucitado,

que traes la alegría

al corazón que va por tus caminos,

¡vencedor de tu muerte y de la mía!" 

 

II

 

MARÍA Y JESÚS SACRAMENTADO

 

n.º 3    A MARÍA, bajo la advocación de NUESTRA  SEÑORA  DEL  SANTÍSIMO  SACRAMENTO. [LS, 1878, pp. 73-74.]

Es una letrilla[1]  para dar el sentido adecuado y terminar los ejercicios que en Mayo se tributan a la Virgen; para eso la publicó entre febrero o marzo, a fin de que los suscriptores dispusieran del texto en el momento oportuno (para que fueran a Jesús Sacramentado por María, su Madre: "acoge benigna // mi afecto sincero").

 
CORO

 

Dulcísima Virgen,

de mayo hechicero,

acoge benigna

mi afecto sincero.

 

Seráfico coro,

con dulce alegría, 

en mayo celebra  

su Reina María:

balsámico aroma

le ofrecen las flores;

las aves modulan    

sus cantos de amores

                                          

Que "es pura, -la dicen-,

sin mancha formada,

para ser del Verbo

preciosa morada."

                                            

El céfiro lleva

tan gratos cantares,

"sin mancha," repiten

los prados y mares.

 

Cantemos nosotros

que es pura la Bella,

que toda es hermosa

cual fúlgida estrella.

 

Con júbilo santo

aumente el contento,

pues que la obsequiamos

en el Sacramento.

 

Que nadie cual Ella

le ensalza y le ama;

y, cual tierna Madre,

así a todos llama:

 

"Venid: con la Hostia

mi Hijo os convida;

conmigo gustadla,

que da dulce vida.

 

"Aquel Pan es mío,

y en mí fue formado;

comedlo, hijos míos,

con pecho abrasado."

 

De la Eucaristía

es Madre y Señora

la Virgen amable

que al cielo enamora.

 

Con férvido gozo

así la aclamemos;

en cambio, ¡oh felices!,

su amor obtendremos.

 

Su amor, que es más grato

que dulce ambrosía[2],

por místicas flores

del alma a María.

                                                 

El Coro empieza con un ofrecimiento de amor a la Virgen, y los fieles siguen, desgranando los títulos de honor y de virtudes que le atribuye la Creación: los ángeles la llaman su Reina, las flores le ofrecen su aroma, y las aves sus trinos amorosos, que lleva el viento; la proclaman Madre Inmaculada del Verbo. La tierra y el mar añaden que permaneció sin pecado toda su vida.

 

n.º 4   AL SANTÍSIMO SACRAMENTO. [LS. 1879, p. 31]

 

Se publicaron hacia febrero, cuando estaría preparando la fundación de la Sección de Adoración Nocturna en Zaragoza, el día de la Ascensión, que cayó el 5 de mayo.

 

Coro              Vuestro cuerpo sacrosanto

                      sea mi dulce compañero,

                      que al descanso duradero

                      me conduzca sin temor.

 

Coplas[3]          Vuestro cuerpo sacrosanto           

                       es de débiles sustento,

                       es de fuertes alimento,

                       es el bien del pecador.

 

                       Vuestro cuerpo sacrosanto

                       es la vida de mi alma,

                       la salud, la dulce calma

                       que mitiga mi dolor.

 

                       Vuestro cuerpo sacrosanto,

                       más fragancia y más consuelo

                       da que el nardo del Carmelo

                       y los lirios del Tabor.

 

                       Vuestro cuerpo sacrosanto,

                       ¡oh Jesús del alma mía!

                       sea manjar en mi agonía

                       con que expire en vuestro amor.         

 

 

El Coro resume el sentido de hacer vigilias de adoración a Jesús Sacramentado al anochecer: Jesús es nuestro compañero y guía, como en el camino de Emaús.

Las cuatro coplas empiezan invocando al Cuerpo Sacrosanto con expresiones de la doctrina eucarística de Trelles muy novedosas en su época, aunque todo era así desde la Cena Pascual, porque Jesús Sacramentado:

- es el alimento, tanto de los débiles como de los fuertes,

- es el que hace justo al pecador, con su gracia,

- es la vida saludable y sin temor,

- es el consuelo más deleitoso de todo lo creado,

- es el Viático, que nos acompaña a la gloria.

 

 

n.º 5   GOZOS AL SANTÍSIMO SACRAMENTO DEL ALTAR [LS, 1878, pp. 31-35].

 

Aunque estas composiciones suelen ser meramente laudatorias, Trelles la usó para exponer, con palabras de la Escritura, la doctrina eucarística acerca del sentido o intenciones de Jesús al instituir la Eucaristía, y de los bienes que reporta la Comunión, con la adecuada preparación. Jesús Sacramentado es el mejor alimento del fiel, porque da salud y vida en la tierra y en el tránsito final: lo mismo que dijo en las coplas del n 4.

 

Coro                  Pues en este Sacramento

                         se nos da salud y vida,

                         busquemos esta comida

                         como el mejor alimento.

 

Estribillo     Busquemos esta comida

                  como el mejor alimento.

 

 estrofa 1ª      Cuando Cristo instituyó

                       la adorable Eucaristía,

                       tanto al hombre dar quería,

                       que Él a sí mismo se dio:

                       y, pues, a tanto llegó

                       de su amor el ardimiento,

                       busquemos esta comida

                       como el mejor alimento.         

 

estrofa  2ª       Luego que el tiempo llegó

                       de ir al Padre y ausentarse,

                       el gran medio de quedarse

                       en este misterio halló;

                       y, pues, aquí se quedó

                       a nuestro bien siempre atento,

                       busquemos esta comida

                       como el mejor alimento.

 

estrofa  3ª       Cuando el hombre infiel trataba

                       de dar a Jesús la muerte,

                       este Señor el más fuerte

                       amor entonces mostraba;

                       cuanto tenía mandaba

                       al hombre en su Testamento;

                       busquemos esta comida

                       como el mejor alimento.

 

estrofa   4ª      Nadie podrá comprender

                       este misterio jamás,

                       pues no nos puede dar más

                       siendo inmenso su poder;

                       y, pues, que sólo entender

                       podemos cuál es su intento,

                       busquemos esta comida

                       como el mejor alimento.

 

estrofa  5ª      Con ninguna otra nación

                      obró tan singularmente,

                      y fue su deseo ardiente

                      que llegase esta ocasión;

                      y, pues, en su institución

                      declaró este sentimiento,

                      busquemos esta comida

                      como el mejor alimento.

 

estrofa  6ª      Sus entrañas tan propicias

                      nos declara que, aunque asombre,

                      dice que estar con el hombre

                      son sus mayores delicias;

                      y, pues, con tantas caricias

                      el salvarnos es su intento,

                      busquemos esta comida

                      como el mejor alimento.

 

estrofa  7ª     Padre, Médico y Pastor

                     supo con sabiduría

                     hacerse en la Eucaristía

                     el Divino Salvador;

                     y, pues, nunca habrá mejor

                     vianda y medicamento,

                     busquemos esta comida

                     como el mejor alimento.

 

estrofa  8ª     El Señor ha preparado

                     esta mesa de consuelo

                     para alentar en el suelo

                     a cualquier atribulado;

                     y, el que a ella se ha llegado,

                     siempre cantó el vencimiento,

                     busquemos esta comida

                     como el mejor alimento.

 

estrofa  9ª     Es el árbol de la vida

                     en la Iglesia colocado,

                     y el que comió del vedado

                     aquí sana de la herida;

                     y, pues, el alma caída

                     cobra aquí virtud y aliento,

                     busquemos esta comida

                     como el mejor alimento.

 

estrofa 10ª    Es el Cordero inocente

                     que nuestros pecados quita,

                     y, con su sangre bendita,

                     lava y nutre al penitente;

                     y, pues, que continuamente

                     está en la mesa contento,

                     busquemos esta comida

                     como el mejor alimento.

 

estrofa  11ª   Es el maná más sabroso

               que pudo venir del cielo;

               es el regalo y consuelo

               más seguro y más precioso;

                     y, pues, que a todos ansioso

                     convida con tal portento,

                     busquemos esta comida

                     como el mejor alimento.

 

estrofa  12ª   Es el pan de Gedeón,

               que, en espada convertido,

               al madianita ha vencido,

                     y le ha puesto en confusión;

                     y, pues, fuerte cual león

               hace al hombre el Sacramento,

               busquemos esta comida

               como el mejor alimento.

 

estrofa  13ª   Es remedio universal

               que todos los males cura,

                     y en ello el hombre asegura

                     salud y vida inmortal;

               nos libra de todo mal,

               y es de todo bien aumento:

                    busquemos esta comida

                    como el mejor alimento.

 

estrofa  14ª  Si, con tocar su vestido,

              una enferma salud cobra,

              ¿a quién la salud no sobra

              habiéndole recibido?

                    Y, pues, es claro y sabido

                    de todos este portento,

                   busquemos esta comida

                   como el mejor alimento.

 

estrofa  15ª  Al pueblo antiguo fomenta

             cual gallina a sus polluelos;

             pero a los nuevos hijuelos

             cual pelícano alimenta;

             ninguna madre apacienta

             con tan precioso sustento:

             busquemos esta comida

             como el mejor alimento.

 

estrofa 16ª  Está siempre en el Altar

                  y todo el hombre que ha sido

                  de las serpientes mordido,

                  puede a su vista sanar;

                  y, pues, llama sin cesar

                  desde aquel su fijo asiento,

                  busquemos esta comida

                  como el mejor alimento.

 

estrofa 17ª A Cena tan celestial,

            a tan celestiales bodas,

            convida a todos y a todas,

            pero con traje nupcial;

                  y, pues, mira una orden tal

                  a nuestro aprovechamiento,

                  busquemos esta comida

                  como el mejor alimento.

 

estrofa 18ª  Pero ninguno se atreva

            a gustar este manjar

            sin primero procurar

            hacer de sí mismo prueba;

            y, pues, es claro que deba

            el hombre obrar a este intento,

           busquemos esta comida

           como el mejor alimento.

 

estrofa 19ª Todo aquél que llegar quiere

           es verdad que le recibe;

           pero el bueno sólo vive

           y el malo con ello muere;

           y, pues, de que a esto se infiere

           su amor de tal sufrimiento,

           busquemos esta comida

           como el mejor alimento.

 

estrofa 20ª Con este Pan celestial

           puede el hombre hacerse fuerte

           en la vida y en la muerte,

           sin temor de ningún mal;

           y, pues, es vivo y vital

           este pan de gran sustento,

           busquemos esta comida

           como el mejor alimento.

 

estrofa 21ª Con razón a sus amados

                 discípulos les decía,

           que nunca les dejaría

           huérfanos desamparados;

           va a los cielos elevados,

           y baja en el Sacramento:

           busquemos esta comida

           como el mejor alimento.

 

estrofa 22ª Aquí, en fin, es tan notoria

                 de Dios la suma clemencia,

                 que logramos su presencia

                 después, la eterna gloria;

                 y, pues, de todo es memoria

                 este Santo Sacramento,

                 busquemos esta comida

                 como el mejor alimento.         

 

Ordenación de las estrofas según el orden lógico de los conceptos que expresan:

 

A) Estas estrofas expresan las intenciones de Jesús y la ocasión que eligió para instituir la Eucaristía. Es interesante leer las estrofas en este orden:

 

2.ª En la última Cena Pascual con sus discípulos, Jesús sabía que se iniciaba el proceso de Pasión-Muerte-Resurrección y Ascensión al Padre, de donde vino. Como era totalmente solidario con los hombres, decidió quedarse con los hermanos sin cambiar el plan providencial. La institución eucarística fue el medio escogido por su omnipotencia.

 

1.ª En esa institución de la Eucaristía, queriendo llegar al límite de la magnanimidad y colmarnos de sus bienes, se quedó y nos entregó a sí mismo en Cuerpo, Alma y Divinidad.

 

3.ª Su magnanimidad llegó al infinito cuando se entregó con todo lo que era y poseía, sin desdecirse por causa de la infidelidad de los Apóstoles, ni por la crueldad de los verdugos, ni por la indiferencia del resto de los humanos.

 

4.ª El papel del hombre, en este misterio, se reduce a buscar y aceptar el regalo, fijándonos únicamente en qué se propone Jesús Sacramentado; pues no alcanzaremos a ninguna comprensión más allá.

 

B) Estas estrofas expresan los deseos y gozo del Verbo, revelados por Jesús en diversas ocasiones. Si eso es lo único que alcanzamos de Dios, debe de ser suficiente en la vida espiritual.

 

6.ª ¿Y qué se propone Jesús Sacramentado? Él mismo lo dijo: Él goza con la compañía de los hombres, para salvarlos; su trato es delicado, respetando nuestra libertad.

 

5.ª Ciertamente, con otros seres creados por Él no llegó a esos extremos de amor: ya lo dejó claro en su vida y pasión.

 

C) El estilo de Jesús al instituir la Eucaristía aparece en las estrofas

 7.ª Jesús Sacramentado, en esta estrofa, se presenta como Padre, Pastor y Médico en lo que nunca será superado por otros.

15 En la Leyes Antiguas (primeros hombres, patriarcas y Antiguo Testamento desde Moisés), cuidó providente del sustento de los hombres. Pero con los hijos de la Nueva Ley, que Él inauguró con su Encarnación, llegó a alimentarlos con su Cuerpo, Alma y Divinidad conjuntamente; mucho más hizo que las madres que comparten sus nutrientes con el hijo.

 

D) Las estrofas 8 12.ª 9.ª 14.ª 16.ª 10.ª 11.ª 13.ª 14.ª expresan el propósito de Jesús al instituir la Eucaristía. ¿Qué nos da Jesús Sacramentado con su Cuerpo? Consuelo y aliento para los atribulados. Fortaleza para vencer al enemigo. Curación del herido y con sobrada vida saludable, virtuosa y esperanzada. Mucho mayor que la curación que recibían en Palestina algunos enfermos que le salieron al paso; además, en el sagrario, está llamando y esperando al hombre permanentemente. Con su sangre, perdona y lava del pecado, y nutre al penitente. Es el regalo seguro del cielo. Es remedio universal de vida eterna: libra del mal y aumenta el bien.

 

E) 16 (inicio) Expresa la vocación del hombre y la paciente espera de Jesús Sacramentado.

 

F) 18 17.ª 19.ª Misericordiosas condiciones de acceso al banquete: examen de conciencia, arrepentimiento, confesión, propósito, penitencia (prueba de sí mismo) y acción de gracias tras la comunión.

Jesús Sacramentado se da a todos, pero los efectos son diversos según la preparación y la acción de gracias.

 

G) 20 VIÁTICO: Jesús Sacramentado es pan de vida terrenal y eterna seguras, sin dejar lugar al temor.

 

H) (2) 21.ª 22.ª CONCLUSIÓN: Jesús Sacramentado es el único compañero permanente en la vida y en la muerte; ampara con su Presencia clemente aquí en la tierra, y nos lleva hasta la vida eterna.

 

III   VILLANCICOS AL SANTÍSIMO SACRAMENTO

 

n.º 6               A LAS ESPECIES CONSAGRADAS DEL VINO  LS, 1880, 389

 

      ¡Oh, qué vino tan divino!

Pero no es vino después,

pues Sangre de Cristo es,

que vino a beberse el vino.

 

Entra la divina abeja

en el vino a hacer miel;

toma la sustancia dél,

y los accidentes deja

para el hombre peregrino,

el cual los bebe después,

y a Cristo, que en ellos es,

que vino a beberse el vino.

 

Baja a beber el Señor

del cielo a nuestra cabaña,

porque le da sed extraña

el gran fuego de su amor.

A matar la sed, pues, vino

con el vino, aunque después

que el vino allí Sangre es,

que vino a beberse el vino.

 

Con vino, vino a extinguir

su sed, mas, como discreto,

tómalo allá de secreto

para no dar qué decir.

Porque el detractor malino,

no le diga a dos por tres:

¿Cómo es? ¿Qué cosa es,

que se beba Cristo el vino?

 

 

      Bendecimos vuestro nombre

      por cuanto ¡oh Dador divino!

      si al hombre tomáis su vino,

      Vos dais vuestra Sangre al hombre.

      Y este es el vino divino

      que bebe el hombre después,

      cuando sangre de Dios es;

      que vino a beberse el vino

 

Es un villancico expresamente catequético: el coro anuncia la transustanciación que las estrofas irán exponiendo detalladamente. El vino consagrado es accidente, sin sustancia, y Jesús Sacramentado es sustancia, sin accidentes (mudanza). Lo análogo expone en la segunda estrofa sobre el cáliz. La tercera estrofa es típica de los villancicos: festiva, trabalenguas (tanto, que el mismo Trelles lo puntuó mal). La última estrofa es el reconocimiento de la generosidad de Jesús Sacramentado: devuelve más del ciento por uno.

 

 

n.º 7                           ¿QUÉ DIRÁN DE VOS?           LS, 1880, p. 390

 

El poeta presenta a Dios como gran Señor, magnánimo y suma bondad. Por lo que, siendo Dios amor, no extraña que ame a sus criaturas; lo que le asombra (ver el mismo asombro en Flores a Jesús Sacramentado) es a quiénes distingue con tanto amor: a los hijos de Adán, el primero que le desobedeció. Pero, es que Jesús ya llegó a hacerse hombre y morir para salvarles, sin que le reconocieran siquiera.

Que, además, se convierta en alimento suyo, con su humanidad y divinidad, ya es excesivo.

Sin embargo, pensándolo bien, es comprensible que un Señor de tal calidad, llegue hasta el extremo de longanimidad, sin importarle el qué dirán (mudanza).

 

            ¿Qué amores son estos, Dios,

             daros hoy en vino y pan?

             Mirad, Señor, que dirán,

       que de amor salís de Vos.

 

              Que améis, mi Dios, no admiráis,

              siendo todo Vos amor;

        lo que me espanta es, Señor,

              ver quién es a quien amáis.

              Amar el Hijo de Dios

              tanto a los hijos de Adán,

              mirad, Señor, que dirán

              que de amor salís de Vos.    

 

              Por el hombre, hombre os hicistes

              y, en trabajos muy extraños

              tuvistes treinta y tres años,

              Y, por él, al fin moristes.

              Y no contentándoos                    

              con eso, os le dais en pan;

              mirad, Señor, que dirán

              Que de amor salís  de Vos.

 

              Obra de amor tan divino;

              mas ¿quién habrá que no asombre

              darse a comer Dios al hombre

              en forma de pan y vino?

              Do en cada cual de las dos

              hombre y Dios en uno están;

              mirad, Señor, que dirán

              Que de amor salís de Vos.

 

              Admira la afición vuestra,

              mas al fin hacéis, Señor,

              conforme a vuestro valor,

              y no a la poquedad nuestra.

              Y a trueque de que, mi Dios,

              salvéis los hijos de Adán,

              Vos no curáis  si dirán

              que de amor salís de Vos.          

 

 

 n.º 8                         LA CRUZ Y EL SAGRARIO

 

Jesús se dio una vez sola en la Cruz, y muriendo; pero se da tantas en la Eucaristía... y vivo, con todas sus riquezas de gracia.

 

 

Una vez se os dio en la Cruz

Cristo para os remediar,

y cien mil se os da en manjar.

 

Cosa es muy de ponderalla,

ver la majestad de Dios,

para que no os perdáis vos,

cuántas invenciones halla:

una vez sola en batalla

murió para os remediar,

y cien mil se os da en manjar.

 

Amor grande y excesivo

fue darse una vez muriendo,

mas negocio  es estupendo

darse cien mil veces vivo.

¡Oh soberano motivo!

Una en Cruz se os vino a dar, 

pero cien mil en manjar.            LS, 1880, p. 391

 

 

n.º[LS, 1880, p. 391].       MANJAR EUCARÍSTICO

 

El Verbo tiene tal afición por los hijos de los hombres, obras de sus manos, que se les dio a comer, para desterrar de ellos el temor, cambiándolo en amor. Una atrevida metáfora de este villancico fue representada recientemente como horrible blasfemia progresista... tal vez, sin sospecharlo, como mudanza desgarrada del tercer verso de la última estrofa.

 

¡Qué afición tan entrañable

nos debe Dios de tener,

pues que se nos da a comer!

 

¿Quién oyó jamás tal hecho,

o cuándo jamás se dijo

que padre criase a hijo

con la sangre de su pecho?

Esto el buen Jesús lo ha hecho;

ved qué pudo más hacer,

pues que se nos da a comer.

 

¡Oh Pelícano divino,

que a la tierra, de los cielos,

a criar a sus hijuelos

con su Carne y Sangre vino!

Es su amor tan peregrino ,

que mayor no pudo ser,

pues que se nos da a comer.

 

Llega y come, pecador,

deste Cordero endiosado,

para ti en la Cruz asado

con el fuego de su amor.

Llega y come sin temor,

que no tienes que  temer,

pues Él se te da a comer.     

 

n.º 10                EL REY AMA A UNA LABRADORCILLA

 

No puede sorprender que el Creador ame sus obras, pero sí sorprende que prefiera a la peor. Cierto que el amor iguala a los amantes, ¡pero no tanto! "Harta de ajos" parece aludir a lo más bajo entre los cristianos del siglo XVI: los falsos conversos moriscos. No los rebaja: es que rebaja al nivel propio a la naturaleza de los cristianos: "La labradora es la naturaleza humana."

El recato de Jesús Sacramentado, más que a su propio decoro, parece que alude a un amor delicado, que no desluce ni invade la personalidad libre del hombre. Para Trelles, el amor auténtico debe ser delicado.

 

El Rey va muerto de amor;

mas, lo que más maravilla,

¡por una labradorcilla!

 

El Rey que esta gentileza

hace, es Dios, a quien adora

el cielo, y la labradora,

la humana naturaleza.

Ved qué alteza y qué bajeza:

quien todo se le arrodilla

¡ama una labradorcilla!

 

Linajes altos y bajos,

el amor todo lo allana:

el Rey casa con villana,

villana y bien harta de ajos.

Ved de amor los altibajos:

que asiente Dios en su silla

¡a una labradorcilla!

 

Tras de aquel velo sagrado

se abrazan y se recrean,

mas no quiere que los vean

por honra del desposado.

Que es muy rico y muy honrado,

y ella vil y pobrecilla.

¡Dichosa labradorcilla!          LS, 1880, p. 392.

 

n.º 11     [LS, 1880, pp. 392-393]   HOSTIA SANTA

 

Este villancico es una exhortación que recopila los cinco anteriores. Del asombro ante la Eucaristía sale la humillación y amor que mantienen al fiel entre la agonía del conflicto espiritual, y el gozo; pero también la fe, otra forma de conocimiento, que lleva al amor y, de él, al gozo. El Verbo (la Palabra) nos reveló su presencia en la Eucaristía.

Trelles reprueba a los infieles judíos, islámicos, protestantes y racionalistas. En otro lugar de sus escritos, aclara que esta reprobación es mucho mayor para los protestantes, por haber privado de la Eucaristía a unos pueblos que ya la poseían; y para los racionalistas, que les privan de toda trascendencia.

En el DRAE, las tres primeras acepciones de agonía proceden del apocamiento, estrechez o falta de recursos del pesimista, parcial en los análisis por su deficiencia: ver sólo lo desfavorable de un asunto.

Pero, en las 4 y 5.ª acepciones, aparecen rasgos de la personalidad positivos: inquietud, ansia o deseo vehemente, que pueden llevar a oponerse; todo puede quedar en una discusión y análisis atento de un tema, o pasar a la disputa apasionada; y también seguir con la rivalidad, la hostilidad, la contienda, la lucha o hasta la batalla por imponerse, prescindiendo cada vez más de la razón. 

 

La Hostia Santa, vivo pan del cielo,

divina soberana Eucaristía,

créala, adore y coma el alma mía.

 

Si tras de aquel sagrado y blanco velo

está el que nos crió y nos gobierna,

el Supremo Hacedor de tierra y cielo,

de poderío y majestad eterna,

¿Qué persona hay tan poco humilde y tierna,

que no diga con gozo y agonía:

Créala, adore y coma el alma mía?

 

Deja el juicio atónito y suspenso

la inmensa obra, y no puede entendella;

pero mirando que es también inmenso

el poder y el amor del Autor della,

no hay más aquí que hacer uno: creella,

y comella y cantar con alegría;

Créala, adore y coma el alma mía.

 

El mismo Cristo, que es la verdad misma,

y no puede mentir, nos dice cierto

que está en la Santa Hostia, aunque encubierto.

¿Quién pone duda aquí? ¿Quién mete cisma?

Niégalo el judaísmo y la morisma,

la herética y malvada apostasía;

Créala, adore y coma el alma mía. 

 

IV

 

EUCARISTÍA: PRESENCIA Y COMUNIÓN

 

n.º 12     JESÚS AL ALMA [LS 1870, p. 303]

 

Es una versión libre de unos versos latinos. En una octava real, ocho versos endecasílabos, Trelles sintetizó las condiciones y premios de una Comunión bien preparada, y la definió como alimento; y advirtió de los peligros de una comunión mal preparada o indigna. Como dijimos, dejó bien clara su doctrina eucarística desde la primera poesía suya que publicó en su revista La Lámpara del Santuario.

 

"Si mi cuerpo sagrado bien comieres,

A tu alma serviré Yo de alimento;

Si recibirme en pecado presumieres ,

Siniestro agüero logrará tu intento.

Si mi sangre dignamente beber quieres,

Sea con rubor santo y rendimiento;

Con fervor humilde bebe y con pureza,

Y Yo seré tu salud y fortaleza."    

 

 

n.º 13     LA ÚLTIMA CENA      [ROMANCE] LS, 1871, p. 353

 

La Pasión redentora de Jesús y la Eucaristía se deben al mismo amor. Trelles consideraba que el mérito de la Pasión, el derecho a la vida eterna, fue atribuido en general a toda la Humanidad; pero que la Eucaristía lo distribuía a cada hombre o mujer en particular. Y consideraba la vida eterna como permanencia de Jesús Sacramentado junto a cada uno de los fieles con los que se repartía.

 

Ese sacerdote grande,

que Jesús por nombre había,

ya que en Sí aquel sacrificio

de cruz celebrar quería,

con el mismo amor llagado

con que por todos moría,

un manjar de vida eterna

para los hombres hacía.

Muere por que viva el hombre:

por su bien dél se partía,

quédase por no dejarle;

más qué hacer por él no había.

¡Quién viera aquel Rey divino,

la noche que se partía,

quedarse en pan con nosotros,

y cómo se repartía

tal pelícano sagrado,

que a sus hijos mantenía

con la sangre de su pecho,

con la vida que él vivía!

Todo a todos se reparte

el que por todos venía,

y por cada uno de ellos

a la muerte se partía.     .

 

 

n.º 14   EPÍSTOLA DE SAN PABLO  (Catequesis)   LS, 1883, p. 120.

                                                        

 

Es la tradición de la Eucaristía conservada por San Pablo en una de sus epístolas. Trelles tiene el acierto de traducir el neutro hoc del texto latino (concertado con el neutro de Corpus), por el masculino ‘éste’ (concertado con el masculino Cuerpo), en vez de la ¿torpeza? del texto posconciliar español que oímos actualmente; el mismo acierto en ‘amigos’. 

Cierra la catequesis con la expansión de satisfacción de los fieles, en forma de diálogo:

 

- "Ha leído muy bien."

- "¡Gracias a Dios!"

 

Lo que he recibido os doy,

yo Pablo, Apóstol de Cristo:

que Jesús aquella noche

que fue entregado y vendido,

tomó el pan y, haciendo gracias,

partióle y "Comed-les dijo,-

"que éste es mi Cuerpo, y por vos

"seré a morir conducido;

"haced esto en mi memoria."

Y con el cáliz lo mismo,

después que cenó diciendo:

 

-"Éste cáliz es, amigos,

"en mi sangre, Testamento

"Nuevo; que bebáis os digo,

"cada vez, en mi memoria;

"conmemoración que os pido."

Así, cada vez, hermanos,

que el pan y cáliz divino

recibáis en mi memoria,

anunciáis su muerte a Cristo;

mas mirad que quien el pan

y el cáliz recibe indigno,

reo de su muerte y sangre

será por grave delito.

Mírese a sí mismo el hombre;

si puro, humilde y limpio

está, beba deste cáliz,

como  deste pan bendito.

Esto ahora digo al mundo

en tu figura contrito;

lo demás sabréis después.   

 

-"¡Qué bien la Epístola ha dicho!"

Responde:"Gracia a Dios."              

 

n.º 15            ¡VIVA JESÚS SACRAMENTADO!

 

                (Entre jaculatoria dialogada e himno.- LS, 1883, p. 354.)

 

-¡Viva Jesús

sacramentado!

-¡Que viva y reine.

¡Gloria e Imperio

tenga por siempre

y eternamente!

                      -¡Amén.

 

V

 

INVITACIÓN A LA SAGRADA COMUNIÓN

 

n.º 16       INVITACIÓN LS, 1879, pp. 113-114

 

Más que una invitación, es una delicada descripción del día de comunión; el ansia ilusionada del anuncio, la llegada al comulgatorio, ya arrodillado, la acción de gracias y el propósito que califica de entrega de las llaves de la casa al recibir al visitante.

 

¡Oh, qué dicha; qué alegría

venir Dios a visitarme!

Querer en persona honrarme,

¡Qué dignación! ¡Qué bondad!

 

Ven, Cordero del Dios vivo;

ven, mi dueño y mi consuelo;

ven, mi gloria; ven, mi cielo,

en mi pecho a descansar.

 

Aquí le ves, alma mía;

oyó tu gemido ardiente:

es Dios, es Jesús demente,

de gracias te va a colmar.

 

Yo te adoro y te venero,

Rey augusto y soberano;

permite adore tu mano,

déjame tu pie besar.

 

De mi corazón las llaves

recibe, Dueño bondadoso;

tu siervo seré gustoso,

te juro fidelidad.        

 

 

n.º  17                       ALMA FELIZ

 

La 1 estrofa resume lo dicho en n.º 20 (I y III): la invitación a la Comunión y la turbación del pecador. Llama triste al suelo, por ser pecador. Pero le anima, recordándole que, delicadamente velado, es Jesús Sacramentado el que acude a entregarse, sin exigirle méritos propios; es Jesús Sacramentado quien salva.

La 2 estrofa desarrolla el matiz del abajamiento de Jesús Sacramentado hasta el pecador.

La 3 estrofa retoma la invitación de la primera, pero cambia la turbación por una actitud agradecida (sentimiento) y de correspondencia (actos).

 

Alma feliz, acude:

en este triste suelo,

de la Hostia bajo el velo

Jesús a ti se da.

 

Deja su trono augusto

el Rey de la alta gloria;

el Dios de la victoria

se humilla y baja a ti.

 

Alma feliz, acude,

Ofrécele tu vida;

Queda por siempre unida

A este dulce Señor.       LS 1879, pp. 150-151

 

n.º 18.-        TE ADORO CON RENDIMIENTO

 

El coro señala las dos actitudes del comulgante: el sentimiento de la gratitud y el acto de entrega.

 

Te adoro con rendimiento,

del cielo vivo Pan,

gran Sacramento.

 

1.ª  ¡Feliz cristiano!

¡A qué convite

hoy Dios te admite,

a qué manjar!

Al bajo suelo

el rey del cielo

se digna descender.

¡Oh qué portento!

Te adoro con rendimiento,

del cielo vivo Pan,

gran Sacramento.

 

2.ª  Ven fervoroso,

ven al encuentro

de Jesús, centro

de sumo bien.

Hoy su poder,

alto saber

y amor agotará

hecho sustento.

Te adoro con rendimiento,

del cielo vivo Pan,

gran Sacramento.

 

3.ª  Su brillo oculta

humilde velo:

que en este cielo

no hay resplandor:

dejó su gloria.

Sólo la historia

anhela renovar

de su tormento.

Te adoro con rendimiento,

del cielo vivo Pan,

gran Sacramento.

 

4.ª  Cerraos, ojos:

sólo la fe

humilde ve

arcano tal:

no comprenderle,

sí poseerle;

y recibir podrás

gracias sin cuento.

Te adoro con rendimiento,

del cielo vivo Pan,

gran Sacramento.

 

5.ª  ¿Le ves? Ya viene,

con lazo estrecho,

tu amante pecho

a cautivar;

abre tu seno

a un Dios tan bueno:

tuyo presto será.

¡Oh que contento!

Te adoro con rendimiento,

del cielo vivo Pan,

gran Sacramento.

 

6.ª  Dadme pureza,

¡oh querubines!

Dad, serafines,

ardiente amor;

cuando así fuera,

¡quién mereciera

al Monarca hospedar

del firmamento!

Te adoro con rendimiento,

del cielo vivo Pan,

gran Sacramento.

 

7.ª  Jesús, no vengas...

¿Y a quién iré?

¿Dónde hallaré

felicidad?

Pues lo deseas,

mi vida seas:

ven a mi corazón

Te adoro con rendimiento,

del cielo vivo Pan,

gran Sacramento.   LS 1879, pp. 151-152

                                                                       

 

1.ª, 2.ª, 3.ª y 4.ª estrofas.- Son el tema de reflexión (meditación) en que puede consistir la preparación inmediata a la Comunión: la grandeza del don eucarístico y la humillación del hombre; "el bajo suelo" a que desciende Jesús Sacramentado no es el terrestre creado, sino el pecador a quien Jesús viene a salvar y sustentar, entregándosele con amor. Hay que salir a recibirlo con fervor.

 

Jesús Sacramentado no desea aterrorizar como en el Sinaí; ni siquiera deslumbrar, como en el Tabor; no repite las gestas gloriosas de Dios con la Humanidad, sino que perpetúa su pasión. Desea ser el pan de cada día, familiar, habitual. ¡Tranquilos!

 

El comulgante no debe pretender en su reflexión adquirir un conocimiento humano (filosófico), sino ser asimilado por Jesús Sacramentado; va un paso más allá de Santo Tomás (n 31) al renunciar incluso al conocimiento por la fe (ignora; no es cosa de entender ni siquiera comprender: hay que poseer y amar, porque Jesús Sacramentado devuelve avalorado lo que recibe.

5.ª y 6.ª estrofas.- Tras la preparación inmediata de la meditación, surge el deseo de acoger dignamente al Creador; como el hombre no puede hallarse digno, suspira "¡Quién mereciera!"

 

7.ª estrofa.- Continúa el desplome iniciado en la 6.ª estrofa: "¡Jesús, no vengas...!" Como San Pedro cuando le dijo a Jesús: "Apártate de mí, que soy hombre pecador..." Pero eso cerraría el paso a la esperanza: "¿A quién iré?" También San Pedro se halló en ese dilema: "¿A quién iremos, Señor, si solo Tú tienes las palabras de vida eterna?" La entrega amorosa que ya anunció el coro siete veces es la única alternativa hacia la esperanza: termina el poema con el ansia de amor.

El coro insiste, una vez más, en el rendimiento.

 

VI

 

PREPARACIÓN A LA COMUNIÓN

 

n.º  19        LS, 1879, p. 114

 

Presenta tres estados de ánimo en tres estrofas:

I.- Establece comparación entre la plenitud de ciencia de los querubines y el comulgante que se siente feliz y orgulloso, distinguiendo el anuncio de la comunión, la recepción y la felicidad colmada.

II.- Esquematiza los cuatro momentos nutricios de la Misa: el Acto Penitencial, la Celebración de la Palabra, la Comunión y la Acción de gracias (aquí no nombra el sacrificio).

III.- Sintiéndose pecador reincidente, se derrumba al reflexionar sobre el recuerdo de sus pecados. Por eso, Trelles recomendaba al pecador arrepentido: "Los pecados confesados, olvidarlos." La súplica de misericordia será cumplida en la comunión, remedio fundamental para perseverar.

 

I.- El Redentor por mí deja la gloria

y morar digna en este corazón.

¡Dulce memoria!

¡Divino amor!

¡Suerte feliz! Querubes, envidiad

tan grande honor, tal dicha y tal consuelo.

 

II.- De mi Señor la voz me santifica,

me alimenta con un dulce manjar.

¡Oh Pan de vida!

¡Vid celestial!

Dulce Jesús, mi sed refrigerad;

Vos sois mi bien, Vos mi dueño amado.

 

III.- Mas ¡ay de mí! que desfallezco y tiemblo:

pequé, Señor; tu corazón herí.

¡Triste recuerdo!

¡Ingrato fui!

Arrepentido hoy vuelvo, Padre, a Ti.

Tu seno ¡oh Dios! ábreme benigno.       

 

n.º  20      NO PUEDO SUFRIR MÁS LS 1879, p. 193

Este poema es una meditación preparatoria de la comunión pensada para quien hace algún tiempo que no ha comulgado. Tiene la forma dramatizada o de monólogo.

 

1.ª No puedo sufrir más

ya vuestra ausencia;

venid, Señor, curadme

de mis dolencias.

 

2.ª Vos habéis prometido,

mi Dios clemente,

al que os coma, vivir

eternamente.

 

3.ªNo miréis mis miserias,         

Dios de bondades;

y apartad vuestros ojos

de mis maldades.

 

4.ª Verdadero Isaac

sacrificado,

pésame de no haberos

yo siempre amado.

 

5.ª Aquí postrado lloro

todas mis culpas,

y a gustar vengo humilde

vuestras dulzuras.

 

6.ª Señor, yo no soy digna;

mas... ¿qué hago yo?

Huir del que me llama

con tanto amor.

 

7.ª Haced que le reciba,

¡oh Reina mía!

como lo recibíais

Vos cada día.

 

8.ª Tomad, Amado mío,

la posesión,

que para Vos es solo

mi corazón.

 

En la 1 estrofa aparece bruscamente el remordimiento, inquietud y pesar interno que queda, como condena de la propia conciencia, después de ejecutada una mala acción con conocimiento de su maldad y de sus consecuencias; causa un profundo malestar: es el dolor de ausencia o privación. Por eso el remedio ha de ser la vuelta del Señor.

En las estrofas 2 y 3.ª, la revelación es el fundamento del perdón; la promesa divina de misericordia y piedad, cumplida con la redención.

Las estrofas 4 y 5.ª muestran la ruta natural: el arrepentimiento por gratitud y amor; la contrición.

La estrofa 6 es el nudo o encrucijada: abrumado por la culpa, se asoma al precipicio de la desesperación, de la que sale al reflexionar en la realidad del amor divino misericordioso.

La estrofa 7 es el nudo y la solución de la crisis: es el faro para los navegantes; acudir a la intercesión de la Madre, María, para que le conceda lo mismo que Ella recibía (en otro poema, puso en boca de María, Madre de la Eucaristía, que podía disponer de lo que era suyo).

La estrofa última es la resignación o entrega. Esos cuatro versos finales, cortos y ligeros heptasílabos, pero alternados con la rotundidad de los pentasílabos agudos, expresan el propósito de entrega universal y sin restricciones a Jesús Sacramentado.

 

n.º  21           NO  SOY  DIGNA

 

A pesar del título, es una composición optimista, porque es un itinerario espiritual completo hasta llegar al gozo.

 

1.ª parte-        Señor, yo no soy digna de que en la vil morada 

                       de mi abatido pecho te llegues a hospedar;      

                       en tu presencia santa, soy pobre y desgraciada,

                       soy átomo impalpable, soy menos que la nada...

                       Ignoro cómo puedo llegarme hasta tu altar.

 

2.ª parte-       ¡Señor, yo no soy digna!... Los cielos y la tierra,

                      tu inmensidad sublime no pueden contener;

                      es polvo cuanto el orbe de noble y grande encierra

                      si a Ti se le compara. Tu majestad me aterra.

                      ¡Tu majestad inmensa no llego a comprender! 

 

¡Señor, yo no soy digna!... Pero con ansia ardiente,

con gran afán te busca, te llama el corazón.

Señor, una palabra pronuncia solamente,

y el alma, recobrando sus fuerzas de repente,

le rendirá entusiasta, sublime adoración.

 

¡Oh grandes maravillas, misterio soberano

de amor, de paz, de gloria, de santa caridad!

¡Oh dulce Sacramento que al pobre ser humano

infundes nueva vida, y desde el polvo vano

lo elevas hasta el cielo con noble majestad!

 

Cuando asombrada admiro la gloria que atesoras 

y al hombre comunicas con infinito amor,

olvídome del mundo, deslízanse las horas

veloces como el rayo... y dulces, seductoras

visiones inefables consuelan mi dolor.

 

3.ª parte-        Entonces aborrezco lo que antes adoraba,

conozco lo que vales, comprendo lo que soy,

suspiro por la dicha feliz que no se acaba...

Recuerdo que tu gracia constante me llamaba 

desde mi edad temprana... y el corazón te doy.

 

Señor, como ninguna, soy pobre en tu presencia;

desnuda de virtudes... En Ti las hallaré:

Mi pequeñez es tanta, cual es tu Omnipotencia.

Pero te adoro humilde, y toda mi existencia

la diera por tu gloria que siempre ambicioné.

 

4.ª parte-        Ven, pues, delicia pura del corazón ardiente,

encanto de los ángeles, que en torno del altar

te adoro noche y día... Con ansiedad creciente

te busco fatigada, Señor Omnipotente,

¡Tú solo eres quien puede mi espíritu llenar!

 

5.ª parte-         Grandeza incomprensible, desciende hasta la nada,

desciende hasta tu sierva y elévala hasta Ti;

¡oh! ven dulce consuelo del alma acongojada,

la vida de mi vida, la prenda idolatrada

del alma que te adora con vivo frenesí.

 

Ven y reposa amante dentro del pecho mío,

anímame en la lucha terrible contra el mal;

sostenme si vacilo, que en tu bondad confío;

bajo tu dulce amparo las penas desafío

y espero resignada la gloria celestial.

 

Ven y, con flecha ardiente mi corazón hiriendo,

despréndeme de todo, consuma en mí tu unión,

que amante, cual ninguna, feliz vaya siguiendo

la huella de tu planta. Señor, haz que existiendo

tan sólo para amarte repose el corazón.

 

CONCLUSIÓN 

 

Y que al llegar la muerte, la dulce mensajera

que nadie sin espanto contempla junto a sí,

gozosa te reciba con dicha placentera,

dulcísimo amor mío, para que alegre muera:

¡La muerte da la vida, pues nos acerca a Ti!  LS, 1885, pp. 197-199.

 

Para el comentario, la dividimos en varias partes que, en el texto, separamos con un ordinal.

 

1.ª parte: el ALMA confiesa su humillación hasta el anonadamiento; el desprecio de sí misma ante la divinidad. Pero esta actitud, de todas formas y pese al prestigio de que gozó y goza en la ascética, sería pesimista, alicorta; un lastre para llegar a Dios. Además de inapropiada: nos suena al habitual principio del agradecimiento por una distinción recibida. Suele contener en las primeras palabras un insulto de hecho hacia el otorgante de la distinción diciendo: "por este inmerecido honor"; al otorgante se le llama inepto o prevaricador. Trelles opinaba que, si Jesús decidió compartir su Madre, su Padre y su mismo Cuerpo con nosotros, Él sabrá por qué; a nosotros nos toca agradecerlo y cumplir las consecuencias; sin entrar en más averiguaciones (ver n 17 y n.º 23: No es cosa de entender... "¡que le reciba!"). Todo es cuestión de gracia, que obliga a rendir según los talentos recibidos. Por eso, en la parábola de los viñadores contratados a diferentes horas de la jornada, todos son igualados en la paga:

 

                                 “Das al vespertino

                                  lo que al mañanero;

                                  son tuyas las horas

                                  y tuyo el viñedo.”

                         (Oficio Divino, Semana I, lunes, himno de Vísperas).

 

En los escritos de Trelles, abundan las frases optimistas. Repasar los pecados en la memoria, es un estorbo: "Los pecados confesados, olvidarlos"; en el n 19, estrofa 7.ª : "Jesús, no vengas... Y ¿a quién iré? ¡Ven, ven al momento...!"

 

2.ª parte: En el re-nacer está el optimismo de la espiritualidad de Trelles (Ver la visita nocturna de Nicodemo a Jesús).

Trelles deja entrever el inicio del re-nacimiento en el Bautismo o en la Penitencia: "Señor, una palabra pronuncia solamente", que llevan hasta la adoración.

Pero hace culminar ese renacimiento en la Eucaristía:

 

Oh, dulce Sacramento, que al pobre ser humano

infundes nueva vida y, desde el polvo vano,

lo elevas hasta el cielo con noble majestad!"

 

3.ª parte: "Recuerdo... aborrezco... conozco... comprendo... suspiro: te doy" (éste es el propósito firme de amor).  "Soy pobre, desnuda: en Ti hallaré." He aquí la esperanza: porque el Señor que hizo la invitación, regalaba el traje en la puerta del banquete. "Mi pequeñez... tu Omnipotencia... te adoro... ambicioné tu gloria... te daré mi existencia:" en esa donación consiste la adoración.

 

4.ª parte: "Te adoro en torno del altar... Te busco con ansia creciente... fatigada": puede entenderse una alusión a la Adoración Nocturna, [“ahora, cuando se apagan las luces y las voces, cuando los hombres descansan del trabajo... bendecid al Señor... los que pasáis la noche en la casa del Señor”].

 

5.ª parte: las cuatro últimas estrofas son súplicas:

-Grandeza incomprensible, desciende... y elévame hasta Ti.

-Ven dentro de mí, anímame, sostenme.

-Úneme a Ti, que exista sólo para amarte.

-Que, al llegar la muerte, como Viático te reciba; recuerda el “Muero porque no muero,...” pero sin prisas: en esta vida, única en camino, hay muchas tierras que visitar y cultivar.

 

VII

 

 ACCIÓN DE GRACIAS DE LA SAGRADA COMUNIÓN

 

n.º  22     ¿QUIÉN SOY YO?

                

Pues el Señor del cielo,

de la Hostia bajo el velo

mora en mi corazón.

¡Ah! ¿Quién soy yo, Dios mío?

¡Ah! ¿Cómo al pecho mío

quisiste bajar hoy?

 

Soy sólo polvo y tierra,

y a Vos impía guerra

un día os declaré;

confuso y humillado,

aquí me veis postrado,

rendido a vuestros pies.

 

Poco a tu amor inmenso

fue con dolor intenso

en una cruz morir,

pues de esto aún no contento,

quisiste hoy en sustento

darte bondoso a mí.

 

¿Tan pronto mi pecado

habríais olvidado,

mi dulce Redentor?

Al beso me admitiste,

y de nuevo quisiste

abrazar a un traidor.

 

Tu corazón amante

pide fervor constante,

correspondencia y fe.

¿Y no amarte podría?

¡Ah! No, no, vida mía:

ya siempre te amaré.    LS, 1879, pp. 192-193

 

Los doce primeros versos siguen las reflexiones humilladas de Job, y la confesión pública del Buen Ladrón. Como el Ladrón, Trelles hace proselitismo, induciendo a seguir su senda íntima. En algunos matices, Trelles corrige o amplía la doctrina de Santo Tomás de Aquino: el teólogo y poeta oficial de la Eucaristía.

Los doce versos siguientes aluden a la parte de la Historia de la Salvación que ya profetizó Isaías: el Verbo se encarnó en una virgen, fue recostado primero en un pesebre, ocupó treinta años haciéndose hombre entre los hombres, como uno de tantos; pasó haciendo el bien por Palestina y predicando un camino de salvación segura; se quedó en manos de los Apóstoles como sacramento; luego se recostó en la Cruz, asumiendo los pecados de toda la Humanidad, incluidos los de los judas traidores o tibios. Trelles, poeta mayor que, como Garcilaso, tenía otras ocupaciones; pero sólo necesitó una cuarentena de composiciones para pasar a ser referente de la poesía eucarística española.

En los seis versos últimos, expone la única petición de Jesús Sacramentado al hombre, y el propósito ferviente de éste... hasta la nueva caída, que sólo la Comunión podrá evitar o disminuir.

 

n.º  23        VENID ÁNGELES          LS, 1879, PP. 234-235

 

Venid, ángeles, dadme

el parabién;

festejad en mi pecho

a vuestro Rey.

 

Más dicha que vosotros

yo he tenido,

que comerle, cual yo,

no habéis podido.

 

Él será siempre objeto

de mis caricias,

pues que estar con los hombres

son sus delicias.

 

¿Cómo pagaros puedo

yo, vil gusano,

un don tan grande y rico

de vuestra mano?

 

Yo, por tal beneficio,

¿qué os daré?

De todo corazón

os amaré.

 

Mi Dios, si me dejáis,

¿a dónde iré?

De tristeza y de pena

me moriré.

 

Quedaos, pues, en él,

mi Salvador,

y mi miseria os mueva

a compasión.     

 

Las reflexiones asombradas, por la dicha recibida, le llevan, como a Job, a la seguridad. Eso le permite hacer el propósito firme de corresponder al amor de Jesús Sacramentado, que gusta de la compañía de los hombres.

Nuevamente, mediada la composición poética, experimenta la perplejidad: siendo tan indigno, ¿Cómo pagará tan gran merced? No halla otra posible compensación que amar a Jesús Sacramentado.

SÚPLICA FINAL: Le hace presente a Jesús su miseria por naturaleza, por lo que en ausencia de Jesús, le aguarda una muerte inevitable, pues la perseverancia es gracia otorgada por Dios.

Así, pues, invoca la compasión y misericordia del Salvador.

 

N.º 24                       ¿QUIÉN ES EL HOMBRE?

 

¿Quién es el hombre ¡oh Dios! que así visitas

a los hijos del polvo y de la nada,

y, bajando del cielo donde habitas,

su corazón eliges por morada?

¡Oh bondad de bondades infinitas,

que tanto por el hombre hacer te agrada!

¿Qué hemos hecho por Ti, Dios sacrosanto,

Para Tú, generoso, darnos tanto?

 

En afrentosa cruz por nos moriste

y, con tal beneficio aún no contento,

en la cena inmortal que instituiste,

nos dejaste a Ti propio en alimento.

Tú el corazón del hombre conociste

como su Dios y Autor, y al verle atento,

"Será, dijiste, su inquietud perene,

mientras yo de mí mismo no le llene."

 

Y le llenaste, ¡oh Dios! y el hambre suya

con tu cuerpo purísimo aplacaste

y, con la sangre sacrosanta tuya,

su inextinguible sed refrigeraste.

Cante el hombre el hosanna y la aleluya,

pues más favor que al ángel le otorgaste.

¡Gloria y hosanna! El ángel soberano

no te debe ¡oh Señor! lo que el humano.

                                         LS, 1879, pp. 235-236. Cfr. con salmo 138

 

Empieza con las reflexiones de Job: la bajeza del género humano lo convierte en objeto de atención preferente del Verbo; lo que no decía Job era el porqué Dios se comportaba así: porque es generoso y le complace.

 

La segunda octava empieza cantando la consecuencia de la inquietud esencial del corazón del hombre: a Jesús no le bastaba, por ello, redimirnos en la Cruz, porque sabía que sólo Él podía saciar esa inquietud, que nos desveló San Agustín. Inquietud que, sin Jesús Sacramentado, degenera en náusea. Trelles comprende la debilidad de Dios hacia el hombre; siendo su Creador conoce cómo está hecho y sus limitaciones. En cuanto el hombre se esfuerza algo por mirar a Dios en las alturas, Dios se vuelca en su ayuda.

 

En la tercera octava, acusa recibo del gran favor y exhorta a ser más agradecidos que los mismos ángeles, pues más favor que ellos hemos recibido: "¡Gloria y hosanna!" Es lo único que podemos devolver: la gloria que podemos dar a Dios sólo puede consistir en hacer su voluntad, con lo que aumentamos su gloria externa.

 

n.º 25                            LA PERSEVERANCIA

 

A un misionero en la India, le oí la siguiente anécdota: tras un período de catequesis, había bautizado y dado la comunión a un grupo de una aislada aldea. Entonces, tuvo que ausentarse, para misionar en otras aldeas. Cuando, al cabo de muchos meses, pudo regresar, los convocó para un repaso de los mandamientos y un acto penitencial, en el curso del cual se acercaron a confesar todos los nuevos cristianos, menos un viejecito. Con mucha delicadeza, se lo hizo notar antes de la misa de comunión general, que iba a celebrar; pero el viejecito, muy sorprendido, le contestó aproximadamente lo mismo que nos dicen las dos primeras estrofas: "¿Cómo iba a ser desleal a Dios, después de haberle recibido?"

Trelles no confiaba tanto en sí y, en la última estrofa, suplica el don de la perseverancia.

 

PRIMERA COPLA

El cuerpo de mi Amado

dentro del mío está dándome vida,

y el raudal de su sangre esclarecida  

al raudal de mi sangre se ha juntado.

 

CORO

Huye, pecado impío,

huye bramando al espantoso averno,

que está lleno de Dios el pecho mío.

 

SEGUNDA   COPLA.

De hoy más mi solo anhelo

será del vicio detestar el dolo,

buscando alegre en mi Jesús tan sólo

mi placer, mi delicia y mi consuelo.

 

CORO.

Huye, pecado impío,

huye bramando al espantoso averno,

que está lleno de Dios el pecho mío.

 

TERCERA  COPLA.

Tú de mi vida el plazo,

cual te agrade, Señor, corta o dilata;

mas no permitas que la culpa ingrata

de mi celeste unión desate el lazo.

 

CORO.

Huye, pecado impío,

huye bramando al espantoso averno,

que está lleno de Dios el pecho mío.

                                                        LS, 1879, p. 236.

 

VIII

 

LA VISITA A JESÚS SACRAMENTADO

 

n.º 26      LA ESCLAVA DEL DULCE Y ADORABLE JESÚS SACRAMENTADO ORACIÓN

 

Este poema es una oración de Don Luis, seguramente ante el Sagrario; recorre un largo itinerario espiritual, desde el destierro del mundo opresor, temido (¿Antiguo Testamento?), hasta la liberación y gozo en la patria (¿Nuevo Testamento?). Al Dios temible le llama SEÑOR; al amigo a quien visita, JESÚS.

 

 1.ª Ante ese trono divino

 tiemblan los Ángeles bellos;

 y si tiemblan, SEÑOR, ellos,

 ¿osaré llegarme yo?

 

2.ª Sí, que tu bondad me anima;

porque, al fin, JESÚS, es cierto

que por los hombres has muerto

y por los Ángeles no.

 

3.ª ¡Dios mío! ¡Dios de mi alma,

de infinito amor abismo!

cuando me llamas TÚ MISMO,

¿me habré yo de retirar?

 

4.ª ¡Oh, no, MI AMOR! Nunca, nunca!...

Que es la vida tu presencia,

y respirar en tu ausencia

es muriendo respirar.

 

5.ª ¿Para qué, REY DE LA GLORIA,

nuestro triste suelo habitas?

Encenderlo solicitas

en tu incendio abrasador.

 

6.ª Tienes, JESÚS, tus delicias

con los pobres desterrados,

y quieres que enamorados

te den amor por amor.

 

7.ª ¡Oh buen JESÚS! ¿Quién resiste?

¡Somos tan pobres, Dios mío!

¡Y un corazón seco y frío

aun rehusamos ofrecer!

 

8.ª ¡Ay! ¡Quién le tuviese ardiente!

Como el tuyo, enamorado;

como el tuyo, inmaculado,

que uniese al tuyo su ardor.

 

9.ª Para ofrecerte, Dios mío,

de su holocausto el incienso,

¡por ese cúmulo inmenso

de espantosa ingratitud!

 

10.ª Para conseguir, amante,

desagraviar tu ternura

con una víctima pura

de poderosa virtud.

 

11 ¡DULCE JESÚS, VIDA MÍA !

Puedo darte solamente,

si no un corazón ardiente,

una ardiente voluntad.

 

12.ª Voluntad, SEÑOR, de amarte

con angélica vehemencia,

mientras dure mi existencia

y en toda la eternidad.

 

13.ª ¿Qué pudiera hacer, Dios mío,

yo, con tu amor señalada,

por tu amor privilegiada

y amada con tanto amor?

 

14.ª ¿Yo, que he visto, en mi impotencia,

tu poder omnipotente

ostentarse vivamente

de prodigios obrador?

 

15.ª ¿Yo, que débil instrumento

de tus bondades he sido,

cuando amoroso has querido

pobres almas recoger?

 

16.ª Tu misma obra te ofrezco:

quiera tu amor admitirla,

tu clemencia bendecirla,

conservarla tu poder!

 

17.ª Y a tu pobre inútil sierva,

que en tu presencia postrada,

de gratitud penetrada,

quisiera expirar, SEÑOR,

 

18.ª desde ese amoroso trono,

de los justos alegría,

un dardo de amor envía

que la haga expirar de amor.

 

19 ¡OH JESÚS  SACRAMENTADO!

Oye mi ruego ferviente,

y de amor la fiebre ardiente

rompa el yugo terrenal.

 

20.ª Y, el destierro terminado,

pueda alzar mi libre vuelo

a gozarte ya sin velo

en la patria celestial!              

Amén.            LS, 1874, pp. 147-148.

 

1.ª estrofa: La primera aproximación al sagrario produce el paso del terror ante la divinidad, a la duda esperanzada ante la llamada del mismo Jesús Sacramentado.

2.ª 3.ª y 4.ª estrofas: Tras el trato de Jesús, se adquiere la certeza de poseer la vida cuando se está en comunión con Jesús Sacramentado.

5.ª y 6.ª estrofas: El poema prosigue planteando una profunda reflexión: la finalidad de la presencia de Jesús en el sacramento es estar entre los hombres para ofrecerles amor, y solicitarles el mismo amor; ese amor suscita el ansia de semejanza, sacrificios de expiación y desagravio, correspondencia a los favores.

7.ª a 9.ª estrofas: Entonces, el hombre comprueba que no posee nada con que corresponder, excepto devolviendo la prenda recibida, el mismo Jesús Sacramentado, y añadiéndole la propia persona, como prueba de agradecimiento; llegando a estar dispuesto a la entrega de la propia vida, con tal de consumar la unión con Jesús, como le ocurrió a San Pedro en el monte Tabor.

10 a 12.ª estrofas: Hay que recordar que Trelles usaba la palabra  virtud con sus sentidos más directos: actividad, fuerza, vigor, eficacia, valor, rasgos psicológicos, poder; y que la conversión debía concretarse en un propósito firme, con aplicación de la voluntad.

15 estrofa: Ciertamente, ofrece sus buenas obras: en "pobres almas" puede aludir a su actividad en las visitas a enfermos, presos y asistencia a reos en capilla con las Conferencias de San Vicente de Paúl.

16 estrofa: en la siguiente estrofa, parece rogar por la Adoración Nocturna que, en aquellos días, intentaba poner en marcha: por eso pide que "sea admitida por Dios, que la bendiga y la conserve". No fue así aquel año, pero sí tres años después.

17 y 18.ª estrofas: Para sí mismo, sólo suplica amor a Jesús Sacramentado.

19 y 20.ª estrofas: Invocación y súplica finales; pide la perseverancia final.

 

n.º 27          AL DIOS VELADO

 

Aquel blanco velo

encubre al Monarca

potente del cielo,

a quien la rodilla

temblando se humilla

de todo poder;

cuyo ínclito cetro

alcanza do quier.

Te adoro en todo momento

del cielo vivo Pan, gran Sacramento.

 

Testigos las huestes

sin cuento que brillan

con fúlgidas vestes,

y en torno de Él moran

y humildes le adoran;

Testigo la fe,

a cuya luz bella

el justo le ve.

Te adoro en todo momento

del cielo vivo Pan, gran Sacramento.

 

Dulcísimo Dueño,

¡oh amor! ¡Oh fineza!

¡Oh heroico empeño!

Yo vil te ofrecía

de acerba agonía

la copa fatal;

tú a mí de dulzura

perenne raudal.

Te adoro en todo momento

del cielo vivo Pan, gran Sacramento.

 

No pudo la crueza 

ingrata de un hijo

vencer tu terneza.

Mas siempre esa llama

se aviva, que inflama

tu fiel corazón.

Me buscas, me invitas

Con paz y perdón.

Te adoro en todo momento

del cielo vivo Pan, gran Sacramento.

 

Tú, cual tierno amigo

hacerte una cosa

anhelas conmigo.

¡Ay sí! Mi alma viva,

bien mío, cautiva

feliz de tu amor.

Ven a ella que es tuya

Ven, dulce Señor.

Te adoro en todo momento

del cielo vivo Pan, gran Sacramento.                    LS, 1879, pp. 79-80

  

La majestad de Dios, universal y bien conocida, se muestra velada en la Eucaristía: conviene que los hombres le adoremos temblando por la humildad y que testifiquemos con firmeza nuestra fe en la presencia de Jesús Sacramentado, que destila perenne dulzura. También los poderosos ángeles le adoran humildes en torno al sagrario.

Es justa la humillación porque, en cambio, nuestra ingratitud angustió a Jesús en el Huerto; pero Jesús mantuvo, leal y fiel, su oferta de amor y perdón: de unión hasta fundirse con el comulgante.

CONCLUSIÓN: Es un propósito y una súplica, como Trelles acostumbraba a cerrar las cuestiones: estando aquí velado el poderoso Dios, conviene la humildad íntima del adorador, y su modestia exterior, del culto nocturno y silencioso; pero es imprescindible que Jesús Sacramentado haga suyo ese culto, presentándolo al Padre.

 

n.º 28                   AL DIOS ESCONDIDO

 

Adórote escondido,

gran Dios, aquí presente,

que, en forma diferente,

encubres tu deidad.

 

Mi pecho a Ti humillado

entero se te ofrece

y viendo desfallece

tan alta majestad.

Si palpo, gusto y veo,

engáñame el sentido,

y sólo en el oído

hallo seguridad.

 

Adorote escondido,

gran Dios, aquí presente,

que, en forma diferente,

encubres tu deidad.

 

Segura es la palabra

que Cristo dijo un día,

memoria esclarecida

de que murió el Señor.

Haz que mi alma sólo

en Ti su vida vea,

y siempre haz que le sea

sabroso tu manjar.

 

Adorote escondido,

gran Dios, aquí presente,

que, en forma diferente,

encubres tu deidad.                      LS 1879, p. 80

 

Las palabras del Coro son reveladoras: presenta a la Deidad por la fe, pero encubierta de forma diferente (a la aparatosidad del Antiguo Testamento) por la modestia. Ya en el bautismo de Jesús en el Jordán o en la Transfiguración, la diferencia de sentimientos entre los israelitas, y Juan o los tres Apóstoles es notoria: los israelitas cayeron de bruces al suelo o le rogaban a Moisés que se presentara a Dios él solo; en el Jordán y en el Tabor, es una Presencia simplemente luminosa, dentro de lo normal hermoso ("se abrieron los cielos, y se oyó un rumor") o incluso es una sensación placentera que le hace desear a Pedro quedarse indefinidamente. En el Sinaí era terror ante el clamor oído, y lo visto excesivo, sobrecogedor; en el Jordán y en el Tabor, es la fe que trae seguridad al alma, y paz interior gozosa.

 

n.º 29                         EN EL SAGRARIO

 

Desde el Sagrario, Jesús Sacramentado, aparentemente mudo, llama y espera la visita cariñosa de los hombres; lleno de amor, predispuesto a favor de los fieles y atento a sus necesidades. Aunque es omnipotente, no quiere ser temido, sino amado.

 

 

Allí es donde habita,

lleno de amor,

y benigno te espera

tu Criador.

 

Dentro del Tabernáculo,

donde reside,

de las almas ternuras

y amor recibe.

 

Desde su trono augusto

Su Majestad

te llama, alma dichosa.

¡Qué caridad!

 

Su poder soberano

tiene escondido,

queriendo ser amado

más que temido.                   LS, 1879, p. 193.

 

IX

 

HIMNOS LITÚRGICOS

 

Nº 30                                       LAUDA, SIÓN

 

Es una paráfrasis del himno Lauda, Sion que se recitaba como secuencia en la Misa de Corpus Christi. Hace un resumen de la doctrina eucarística.

Exhorta a alabar al Señor o, al menos, a esforzarse, aunque no seamos capaces de alabar cumplidamente su clemencia, su piedad, sus finezas, su bondad ni su amor.

En esa celebración, especialmente, por el Pan de Vida que llena de gozo, que es prueba de su amor, que dio a sus Apóstoles al despedirse, porque quería acompañarnos constantemente. En las estrofas 7 y 8.ª, hace notar que con Él inauguró la Ley de Gracia, que cancelaba la Ley Antigua formada por señales (el Cordero Pascual, el Maná). Cristo les ordenó que se perpetuara, consagrando el pan ácimo y el vino, y les advirtió que se transustancian en su Cuerpo y en su Sangre, para que sean comida y bebida; aunque mostró que permanece entero en cada fragmento de las dos especies, porque únicamente se dividen los accidentes (continente), nunca la sustancia (contenido). Colocamos la estrofa 17 fuera de su lugar para que no interrumpa la serie de estrofas que explican la indivisibilidad del Cuerpo y Sangre.

En la estrofa 12, advierte que este sacramento es únicamente objeto de fe, ya que excede nuestra limitada comprensión.

En la estrofa 17, también insiste en el tema de los n.º 12 y 13: el efecto de la comunión es diferente según la preparación del fiel.

En la estrofa 20, hace alusión a la curación de la hija de una mujer sirofenicia (Mc 7, 25-30 y Mt 15, 22-28).

Hace una súplica final: paz en esta vida y, en la eterna, gloria en compañía de Jesús Sacramentado.

 

Lauda, Sion, Salvatorem;

lauda ducem et Pastorem,

in hymnis et canticis.

 estrofa 1.ª

Alaba al Salvador, Sion sagrada;

alaba a tu Pastor, tu luz y guía,

con dulce melodía

de cantos sonorosos,

y en himnos armoniosos,

cantando así su gloria eternamente,

pues se muestra hoy contigo tan clemente.

 

estrofa  2.ª

Cuanto puedas, esfuérzate en loarle,

pues excede a tus voces y alabanzas:

ni tú a elogiar alcanzas

de su amor la grandeza

ni la tierna fineza

que hoy, de ti enamorado, te dispensa,

por su bondad y su piedad inmensa.

 

estrofa 3.ª

Hoy se propone un admirable tema

de alabanza especial digno motivo;

un Pan de ángeles vivo

que al hombre le da vida,

y,  para su comida,

ha bajado del alto y santo cielo,

llenándole de gozo y de consuelo.

 

estrofa 4.ª

Un pan que, en la sagrada última Cena,

a los doce discípulos fue dado,

para dejar probado

Cristo su amor profundo;

pues cuando de este mundo,

a la diestra del Padre ya partía,

quiso quedarse en esta Eucaristía.

 

estrofa 5.ª

Alabemos, pues, todos tal fineza,

y la alabanza sea fervorosa,

sea dulce y gustosa,

sonora y agradable,

y, en tan alto e inefable

misterio incomprensible, nuestros gozos

santos júbilos tengan y alborozos.

 

estrofa 6.ª

Pues se celebra aquel felice día

en que esta mesa santa y opulenta

instituida se cuenta,

en la Cena sagrada

última celebrada

con el santo dichoso apostolado

por su Maestro y Redentor sagrado.

 

estrofa 7.ª

De Cristo nuevo Rey venido al mundo,

en esta celestial mesa divina,

nueva Pascua termina

a la antigua, que era

de aquélla venidera

simbólica figura solamente,

y ya la Ley de Gracia hizo presente.

 

estrofa 8.ª

Todo es ya nuevo, ya cesó lo antiguo,

ya se ahuyentó la sombra y noche oscura,

pues vino la luz pura

de la ley prometida,

y ya con su venida

han cesado figuras y señales,

y solamente hay ya cosas reales.

 

estrofa 9.ª

Lo que hizo Cristo en esta última Cena,

expresó que se hiciese en su memoria,

porque fuese notoria

y siempre meditada

de su Pasión sagrada

y de su Muerte la excelencia suma,

de quien es esta Cena cabal suma.

 

estrofa 10.ª

Con el poder que Cristo nos ha dado,

y en sus sagrados ritos instruidos,

consagramos rendidos

el pan ázimo y vino,

haciendo así divino

Sacrificio y ofrenda inmaculada,

siendo Cristo la Víctima inmolada.

 

estrofa 11.ª

Así se da por dogma a los cristianos,

y Cristo nos enseña y nos advierte

que en Carne se convierte

el Pan ya consagrado;

y el Vino es trasmutado

en sustancia de Sangre, de manera

que ya no es pan ni vino lo que era.

 

estrofa 12.ª

Lo que no entiendes de tan gran misterio,

y lo que mucho tu talento excede,

para la fe se quede,

pues el orden traspasa

de las cosas sin tasa;

y así tu cortedad y tu rudeza

ella solide con su gran firmeza.

 

estrofa 13.ª

Debajo de distintos accidentes,

y diversas especies consagradas,

que entonces, trasmutadas,

ya sólo son señales

y no cosas reales,

se ocultan realidades portentosas,

incomprensibles y maravillosas.

 

estrofa 14.ª

En esta celestial sagrada Mesa,

Cristo nos da su carne por comida,

su sangre por bebida,

permaneciendo entero

todo, y muy verdadero,

Cristo en cualquiera especie consagrada,

siendo víctima viva e inmaculada.

 

estrofa 15.ª

Por aquél que le toma se recibe

entero todo, no disminuido,

quebrado o dividido;

pues en cualquiera parte,

aunque la Hostia se parte,

de Cristo el Cuerpo y Sangre está realmente,

entero todo verdaderamente.

 

estrofa 16.ª

Uno le toma y mil al mismo tiempo,

lo mismo toman mil que el uno toma;

ni por más que se coma

puede ser consumido:

siempre está proveído

este convite santo y admirable,

aunque a Él se llegue gente innumerable.

 

estrofa 18.ª [4]

Por más que el sacramento se divida,

en Cristo división ninguna cabe;

no lo dudes, cree y sabe

que en cualquiera fragmento,

y en todo el sacramento,

Cristo es del mismo modo contenido:

entero todo y nada dividido.

 

estrofa 19.ª

Pues nunca el contenido se divide,

por más que se divida el continente;

el signo solamente

es quebrado y deshecho,

sin que quede en estrecho

el cuerpo del Señor Sacramentado

en cualquiera partícula cerrado.

 

estrofa 20.ª

Veis aquí el pan de ángeles ya hecho

de los hombres manjar, que desde el cielo

para vida y consuelo

de sus hijos envía

Dios por su bondad pía:

pan ciertamente dulce y sazonado,

que a los perros no debe ser echado.

 

estrofa 17.ª

Los buenos comen y también los malos,

mas con muy desigual distinta suerte,

de los malos es muerte,

de los buenos es vida:

mira de igual comida

qué distintos efectos se reciben,

pues con ella unos mueren y otros viven.

 

estrofa 21.ª

Ya anunciaba este pan la Ley antigua

en Isaac, obediente y muy sincero,

en el pascual Cordero

y en el maná sagrado,

que a los Padres fue dado

en el desierto, donde el escogido

Pueblo de Dios por Él fue conducido.

 

estrofa 22.ª

Cuidadoso Pastor, pan verdadero,

dulce Jesús, suave y amoroso,

sednos siempre piadoso

y Tú, nos apacienta,

defiende y alimenta,

y haz que en aquesta vida transitoria,

tengamos paz, y luego eterna gloria.

 

estrofa 23.ª

En fin, Señor omnipotente y sabio,

que aquí te das por pasto a los mortales,

haznos tus comensales,

de tu gloria herederos,

y eternos compañeros

de tus santos dichosos moradores,

en quietud de tu gloria poseedores.- Amén.

 

n.º 31       HIMNO DE SANTO TOMÁS DE AQUINO AL SANTÍSIMO SACRAMENTO

 

Es una versión muy ajustada del Adoro te devote de Sto. Tomás. Trelles fundamenta la fe de la Revelación en la simultánea humillación y adoración.

 

Profesa esa fe en la Cruz, con la divinidad oculta, y en la Eucaristía, donde permanece oculta la divinidad, pero también la humanidad de Jesús. Suplica, por esa misma fe, perdón, amor y vida; reitera la petición de perdón especificando "por la sangre derramada". termina la súplica reclamando el salario, manera en que Trelles nombraba el gozo eterno.

 

1. ª estrofa

Te adoro con respeto

¡oh Deidad escondida!

que en distinta figura estás realmente;

en Ti pongo sujeto

mi corazón y vida,

pues cuando te contemplo reverente,

mis sentidos fallecen fácilmente;

aun la vista más pura,

tacto y gusto del hombre

se engañan; y, aunque asombre,

la fe de esta verdad nos asegura:

cierto creo lo que dijo

del Padre eterno el verdadero Hijo.

 

2.ª estrofa

Nada hay más verdadero

que aquesta verdad pura:

en la Cruz solamente se ocultaba

la deidad del Cordero;

mas aquí yace oscura

también la humanidad que acompañaba,

confieso, lo que en Vos, Señor, se hallaba;

y, por esta fe, os pido

el perdón, que fue dado

al ladrón, que a tu lado

creyó vuestra deidad arrepentido;

tus llagas yo no veo

como Tomás, mas siempre Dios os creo.

 

3.ª estrofa

Haz que te crea estable

y te ame fervoroso,

poniendo mi esperanza en tu acogida;

¡oh memoria admirable,

que, de un Dios amoroso,

dices la muerte por mi bien sufrida:

pan vivo celestial, del hombre vida!

Viva (pues que confío)

de Ti solo mi mente,

y os guste dulcemente,

pelícano piadoso, Jesús mío:

lavad, pues, mi pecado

con la sangre que habéis Vos derramado.

 

 4.ª estrofa

 Pues una gota sola

 de tu sangre sagrada

 basta para lavar a todo el mundo,

 pues sólo ella acrisola

 la culpa más malvada

 del pecador más fiero y más inmundo.

 Ruégoos, Señor, por vuestro amor profundo,

 que conceda piadoso

 a mi grande deseo,

 el ver lo que aquí veo

 debajo de un misterio prodigioso,

 corrido todo el velo,

 gozándote por siglos en el cielo. - Amén. 

  LS, 1877, pp. 391-392.

 

Confieso no haber visto antes una tal estrofa. Pero Trelles fue el poeta posromántico más innovador.

En la comparación del texto latino con la versión de Trelles, se observan algunas diferencias de matiz, que dejan traslucir matices de la doctrina eucarística de Trelles y la de su época y anteriores. Trelles hace resaltar algunos aspectos relacionados con el amor, en vez de los relacionados con la justicia; igualmente los relacionados con la personalidad entera, en vez de los relacionados con algún aspecto de ella (como los sentimientos).

En general, no sigue la distribución de las estrofas del himno latino; pero en este análisis sigo la distribución del latín.

 

1.ª estrofa:

- convierte la parcial sumisión del corazón, en la sumisión de la persona ("pongo sujeto mi corazón y vida"); al solo corazón, une la vida, la conducta externa, que manifiesta los sentimientos, como el amor.

- matiza que, ante la Eucaristía, falla la vista más pura; relaciona la fe, como fuente de conocimiento, a través de suscitar asombro que, en todo el pensamiento religioso de Trelles, es el origen del proceso que lleva a conocer.

- Anticipa el "confieso" que aparece en la 4 estrofa y suprime el "creo" de la 2.ª estrofa.

- Posterga las llagas y la alusión al Apóstol Santo Tomás, haciendo una alusión: "Lo que se hallaba en Vos."  

 

2.ª estrofa:

- Concreta la "deidad" explicitando "la deidad del Cordero," que cierra el paso a la herejía dualista .

- Fundamenta la petición del Buen Ladrón y la concesión del perdón, en su fe: en que, a través de la humanidad y su cruz y llagas, se ocultaba la divinidad.

- Sustituye la penitencia (consecuencia de la justicia) de Santo Tomás, por el arrepentimiento (consecuencia del amor).

- En la visión de la humanidad llagada, en una profesión de fe, Trelles une al Apóstol Tomás con el Buen Ladrón, por lo que fundamenta en esa misma fe su perdón y vida espiritual; por eso suplica a Dios una fe constante, un amor fervoroso y una esperanza explícita en la acogida de Jesús Sacramentado.

 

3.ª estrofa:

- Trelles califica a Dios como amoroso y benefactor que da su vida por el hombre, sobrepasando a Santo Tomás, y la concreta y prolonga en la Eucaristía; igualmente, cuando pide vivir de Él únicamente.

- Trelles sobrepasa a Santo Tomás al añadir la petición de que le limpie con la sangre que Él ha derramado para ese fin (está siguiendo la fórmula de la consagración del Cáliz); porque la sangre de Jesús es sagrada, y fuente de vida eterna. Personaliza al mundo en el pecador individual.

 

4.ª estrofa: Trelles fundamenta, en último término, sus súplicas de la visión beatífica para siempre, no en la fe, aunque le esté viendo velado, sino en el amor de Jesús Sacramentado.

 

n.º 32             TRADUCCIÓN DEL "LAUDA, SION."

 

Era la Secuencia del Oficio de Corpus, y Trelles la publicó en las cercanías de esa solemnidad.

 

Santa Sion, alaba

hoy al Dios Redentor;

con himnos de alegría

ensalza en este día

a tu guía y Pastor.

Cuanto la lengua exprese

y sienta el corazón,

no será suficiente

a cantar dignamente

tan soberano don.

 

Éste será el objeto

de loa singular:

el santo pan de vida

con que a todos convida

de su cuerpo a gustar.

Creyendo con fe pura

que nuestro Redentor,

en la cena postrera,

se dio de esta manera,

en prenda de su amor.

 

Resuenen, pues, resuenen

cantos de devoción,

y, en este santo día,

palpite de alegría

ferviente el corazón.

Aquel santo misterio

se debe celebrar,

en que, por gran fineza,

Jesús en esta mesa,

Se nos dio por manjar.     LS 1879, pp. 78-79

 

Sorprende en este poema la profusión, en apenas 30 versos heptasílabos, de tantos

- Determinativos: de tiempo (hoy, este día, en la Cena, en este..., postrero día), de lugar (Sion, en esta mesa), de calidad o rasgos (himnos de alegría, esta manera, en prenda, de devoción, santo, ferviente, gran fineza, por manjar), de objetos (cuántos sentimientos, este objeto, a todos, de su...), y de modos o de finalidades.

- Imperativos, futuros o el mismo indefinido dio repetido.

- Términos apropiados de un convite (don, pan, gustar, cena, celebrar, mesa, manjar).

- Expresiones de alegría, matizaciones del amor (del corazón o auténtico, profundo) u otros sentimientos, que certifican esa autenticidad o íntima procedencia, por su significado o giro sintáctico (fe pura, devoción, ferviente, fineza, se nos dio).

En CONCLUSIÓN: es un alarde de expresividad que nos recuerda que de la abundancia de amor y optimismo en el corazón de Trelles desbordaron su lengua y su pluma.

 

 

n.º 33                     LA SECUENCIA DE DIFUNTOS,

                              que empieza: Dies irae, dies illa, etc.

 

En el día de la ira

todo el mundo arderá pira,

según la fe nos inspira.

 

¡Cuánto terror nos acecha,

cuando el Juez que enojos flecha,

vendrá a pedir cuenta estrecha!

 

La trompeta con su estruendo

los difuntos inquiriendo,

citará ante el Juez tremendo.

 

Pasmaránse vida y muerte,

cuando el hombre en nueva suerte

responderá al cargo fuerte.

 

Será el Libro registrado

en que todo está grabado:

por él será sentenciado.

 

Ante el Juez, sin que haya indulto,

será patente lo oculto,

y nada quedará inulto.           [léase 'sin castigo']

 

iQué diré yo en tanto susto?

¿Qué Patrón tendrá el injusto,

si apenas se salva el justo?

 

Rey tremendo, Rey potente,

que salvas graciosamente,

sálvame, de piedad fuente.

 

Acuérdate, bondad pía,

que ocasioné tu agonía:

no me pierdas aquel día.

 

Cansancio por mi sentiste,  

en la Cruz me redimiste:

no malogres lo que hiciste.

 

Justo Juez de la venganza,

con tu perdón me afianza

antes de ver la balanza.

 

Ya mi culpa en llanto riego,

y el rubor por prueba alego:

atiende, Dios, a mi ruego.

 

Tú, que a María absolviste

y al Buen Ladrón admitiste,

esperanza a mí me diste.

 

No es digno mi ruego tierno,

mas con tu amor haz paterno

me libre del fuego eterno.

 

Entre ovejas me convoca:

de cabritos me revoca:

a tu diestra me coloca.

 

Condenados los malditos

del Infierno a los conflictos,

llámame con los benditos.

 

Mis maldades cauteriza

de contrición la ceniza;

mas el fin me atemoriza.

 

Quien el horror no confiesa

del día, cuya pavesa

llamará al hombre a juicio.

 

Sedle, Señor, Vos propicio:

dale, por tus méritos,

Señor, todo júbilo.

                       Amén.    LS, 1889, pp. 435-437

 

X

SONETOS

 

Considero la estructura tan exigente del soneto la más apropiada para los artificios conceptistas: pero Trelles no renunció a los adornos sensoriales.

 

Los nueve primeros sonetos que siguen pueden parecer muy alejados de la eucaristía; pero hay que conocer la obra de Trelles en su conjunto. Según Trelles, los sacrificios de la Antigua Ley son un anuncio del de la Cruz: la Pasión tiene aplicación a toda la Humanidad en su conjunto; la eucaristía es aplicación de esos méritos de la Persona de Cristo a cada persona humana.

 

En todo escrito de Trelles, todos los elementos formales se subordinan a la eficacia en el desarrollo del tema: aquí predominan los artificios conceptistas, pero tampoco faltan los adornos sensoriales, la metáfora y la búsqueda de la musicalidad, ni las pinceladas coloristas; pero su misión no es deleitar, sino intensificar el mensaje o acercarlo al lector. La misma intención que tenían las parábolas de Jesús, por lo que fueron recogidas por los evangelistas.

Las traducciones pueden deducirse de lo subrayado con cursiva. Trelles parece que se esforzó por utilizar una amplia gama de estrofas y formas retóricas para exponer un único tema: pero no cabe pensar en una demostración vanidosa, porque ocultó su nombre; me inclino a pensar que manifestó así la disposición del Verbo a la comprensión y trato de cada una de sus criaturas.

 

A.- Del Cantar de los Cantares: parte del amor humano, para explicar el amor divino entre el Verbo y los humanos.

 

34.- Pone me ut signaculum supra cor tuum. [Ct 8, 6]

 

¡Oh, tú, linda serrana y dulce Esposa,

que al escogido joven  ganadero

vas a ver tras sus pasos y senderos,

do apacienta en la siesta y do reposa!

 

Si ya te aficionó el color de rosa,

mezclado con la nieve del otero,

y el correr de tu amor, ciervo ligero,

sigues tú fatigada y presurosa,

 

Pon la divisa de su amor constante

sobre tu corazón, que él te ha pedido

que traigas su lazada descubierta.

 

Y, pues, te precias mucho de[5] su amante,

el  que en tu blando seno está escondido,

guarde  también del corazón la puerta.

LS 1881, p. 432.

  

35.- Fulgite me floribus, stipate me malis, quoniam amore langueo.

[Ct 2, 5]

 

SINOPSIS

 

El Esposo dirige una serie de instrucciones a las doncellas de la Esposa acerca de cómo deben cuidarla; es una descripción simbólica del mal de amores, mediante metáforas basadas en los colores, los arrebatos de calor (sofocaciones), escalofríos o calambres de frío, y en los aromas (sales y flores); camuesa es una variedad de manzana: recuérdese la costumbre antigua de perfumar escondiendo manzanas entre las ropas. Acorde con las habituales exhortaciones de Trelles, la espera de la comunión produce agotamiento, hacia el desfallecimiento (Cfr. con poema n 19).

 

Cubrid de flores a la bella Esposa

que se apaga el oriente en sus mejillas,

y con exceso de amor vuelve amarillas,

almas, si ya os tocó llama hermosa.

 

Revivir la temprana y fresca rosa

que viola  parece; ¡maravillas

de vehemente ardor, y cómo humillas

al alma por tu santa unión ansiosa!

 

Las preciadas camuesas de sus huertos

traed para que huela, y el semblante

suyo fortalecer con nuevas flores;

 

que goce de amorosos desconciertos

ella herida y el amor triunfante.

¿Qué mucho que la venza mal de amores?

[LS 1881, 432-433].

 

36.- Veniat dilectus meus in hortum suum. [Ct 5, 1]

 

SINOPSIS Y COMENTARIOS

 

La Esposa, en un soliloquio amargo, suplica el regreso del Esposo, arrepentida del mal trato que le infligió coqueteando en otra ocasión,

y recuerda sus quejas sorprendidas. Lo eucarístico está difuso en todo el soneto, como amor.

1.º cuarteto: las famosas e impertinentes pruebas de amor que acostumbraban a exigir del pretendiente.

2.º cuarteto: lamentaciones tardías por haber trastocado ella el curso de un amor firme, con sus destemplanzas.

Los tercetos: recuerdos de los lamentos y protestas del enamorado; la acusa de maltratarle y seguir tan fresca, tras destruir el amor. 

 

Venga mi dulce amado, venga al huerto,

a las eras de aromas olorosas,

coja los puros lirios, coja rosas,

si el claro amor de ambos es tan cierto.

 

Herido está esposo y casi muerto:

Oh más bella entre todas las hermosas!

"Por qué volviste flechas ponzoñosas

"tu mirar y cabello en el desierto.

 

"Hermana -dijo- dulce amiga, ufana

"quedarás de la llaga de mi pecho,

"paloma amada, al inflamar tus ojos.

 

"¿Cómo de atónito  mal estás lozana,

"si te convidan sin florido lecho,   

"y de mi amor castísimos despojos?

  [LS 1881, p. 465-466]

  

 

n.º 37.- Osculetur me, osculo oris sui. [Ct 1, 1]

 

COMENTARIOS

 

Trelles interpreta este soneto como la acción del Espíritu Santo sobre María, a través del beso, y la expresa mediante una cascada de colores, luces y aromas florales; en el siglo XX, la película Odisea del Espacio representó la nueva Humanidad mediante una cascada de fuegos de artificio, colores, y una sinfonía musical. En el último verso, hay una alusión a la encarnación  y a la comunión.

 

¿Qué suavísimo beso, qué colores

de púrpura en tus labios parecieron.

¡Oh, rutilante esposa! Y qué sintieron

de fragancia de ungüentos y de olores?

 

El esposo aspirando amor y flores

coronó tus mejillas, e hirieron

a ti sus castos ojos, que pudieron

moverte con dulzura y resplandores.

 

Imprimiste en la frente el sacro nombre,

y en su licor precioso derramado,

bañaste hebras de oro, pura aurora.

 

Tal pudo Dios obrar para ser hombre,

y con eterno abrazo confirmado

moró en su vientre y en sus almas mora.

[LS 1881, p. 465]

 

B.- Contemplaciones

 

38.- Del poder del amor divino.

 

Todo lo vence amor, todo lo espera,

igual es con la muerte en poderío,

divino ardor que no lo anega el río

de la tribulación y angustia fiera.

 

Sólo el amor no acaba su carrera

con las cenizas del cadáver frío;

en gloria sigue el abrasado estío,

que en cuerpo fue süave primavera.

 

De amor se paga Dios, y quien le ama

consume en este fuego sus pecados,

puro se entrega como el oro puro:

 

Que aquella sacra y penetrante llama

sobre los nudos  dulcemente dados

de esperanza y de fe levanta un muro. 

[LS 1881, p. 431] 

 

Es una buena preparación para la lectura esperanzada de los sonetos 6, 7.º y 8.º: manténgase la vista fija en el final glorioso al que se llega por el camino de la Pasión y de la Cruz. Además es fuente de consuelo y esperanza: "De amor se paga Dios, y quien le ama consume en este fuego sus pecados."  Por lo que

- la llama del amor levanta un muro fundado en la fe y la esperanza, y el amante se entrega purificado a la elección del momento que haga Jesús Sacramentado; es una espiritualidad contrapuesta a la del "muero porque no muero";

- el amor humano (en otro sitio dirá abiertamente el amor de las mujeres), en la vida, fue süave primavera; la diéresis arrastra la pronunciación y prolonga la suavidad, manteniendo la actividad fogosa de la primavera;

- el amor glorioso, en la vida beatífica, es abrasado verano, que neutraliza el poder de la muerte; no queda ni dolor ni agobio. 

 

39.- De cuan odiosa sea la muerte, aun a los mismos justos, sobre la sentencia del apóstol: "Nolumus expoliari, sed super vestiri".          [2 Co 5, 4]

 

Esta agradable piel, aqueste nudo

de cuerpo y alma estrechamente asido;

este vario esplendor de su vestido,

ante quien el del orbe es flaco y rudo,

 

cuando teme  el odioso golpe, crudo,

sobre la unión y vínculo querido,

siente el despojo mísero, atrevido,

que deja el dulce son del alma mudo.

 

Y, si  por medio de este apartamiento,

eterna vida espera en la corriente 

de bien aventurado y sacro vuelo,

 

el más desnudo  pensamiento,

sobre el manto del cuerpo, aunque doliente,

revestirse  otro nuevo, inmortal velo.

[LS 1881, p. 468]

 

SINOPSIS

Nosotros percibimos como agradables, y lo más perfecto del universo, tanto nuestro cuerpo como nuestro espíritu (lo contrario es un signo de perturbación psicológica). Cuando sospechamos la muerte, experimentamos que nuestro cuerpo, aunque mísero, es un rival que anula el goce espiritual. Y, aunque esperamos la vida eterna por la fe habitual, la persona más ingenua quisiera transformar este mismo cuerpo envejecido, en inmortal.

 

COMENTARIO

Para el creyente, este tema contiene una contradicción que ha gozado de popularidad en la literatura religiosa católica: nos aferramos al cuerpo como expresión de nuestro deseo de vida, pero sabemos que estaremos lejos del Señor hasta llegar a la muerte. De ahí el dilema del místico, que nunca aportó la solución: "Muero, porque no muero."

Porque siempre fue un problema falso; el mismo San Pablo ya había resuelto el dilema en el versículo 2 Co 5, 9: esforzarse en agradar siempre al Señor, tanto en el cuerpo como fuera de él, y dejar el momento de hacer esa opción, vida / muerte, o en términos de la fe, cuerpo / alma, en las manos de la providencia divina. Ciertamente la sensatez y sinceridad de Trelles se ajustaron estrechamente y con valentía a la enseñanza de San Pablo. No en vano, San Pablo, San Agustín y el mismo Trelles gozaron en vida fama de hombres sociables y gratos en las reuniones, por hacer agradable la vida a su alrededor. Trelles, en su poema A las Flores, verso 55, a esta cualidad la llama aroma. Es muy conveniente meditar entero el capítulo 2 Co 5.

Trelles consideraba nuestra corporalidad superior a la de otros seres de la Creación [Cfr. "A las Flores", versos 36, y 43 a 52]. Y precisamente en una época en que el cuerpo seguía padeciendo el mayor desprestigio en los ambientes eclesiales.

Casi todas las religiones han admitido la inmortalidad del alma, tras la muerte del cuerpo, y la intervención en vida de algún tipo de alma; ese deseo de vivir es universal y sólo se puede negar desde la enfermedad mental alienante o desde el error de enfoque de la personalidad inducido desde algunas formas religiosas; pero el cristianismo la ha considerado dogma básico, junto con obligación de cuidar razonablemente del propio cuerpo, y su resurrección. Sin precisar la modalidad  de la resurrección y soslayando la obsesión pagana por la conservación de este cuerpo durante la vida, como los griegos, o tras la muerte, como los egipcios. 

Trelles constató que esto forma parte de toda naturaleza humana. Quiso decir, incluso de la de Jesucristo en el Huerto. Por eso, nuestra separación del cuerpo no puede dejar de ser un golpe duro y odioso, que deja mudo el dulce son del alma, es decir, la intervención del alma en nuestra vida terrena. Y, sin ella, el cuerpo se considera de poco valor, abatido, desdichado, frente al atrevido del verso 7

En los tercetos prosigue transcribiendo a San Pablo, pero destaca la literalidad con que el verso 13 conserva el ser absorbido del final del versículo y el ser revestido anterior.

 

40.- De Cristo orando en el Huerto y sudando sangre por la agonía.

 

Era el tema más emotivo para don Luis Trelles, según propia confesión. Le dedicó cuatro artículos a este episodio de la Pasión, aparte de varias menciones.

 

Cristo Señor, en mísera agonía,

triste, turbado y con interno hielo,

flojo el rigor que sustentara el cielo,

revuelta de su alma la armonía.

 

Cuanto más los contrarios resistía,

su fuego entre la lucha baña el suelo

de sanguíneo sudor, y el desconsuelo

asido hasta la muerte le tenía.

 

Cuando, postrado en oración ferviente,

clama: "Padre ofendido, el cáliz pase

de mi dolor; mas tu querer se haga."

 

Y confortando el ánimo doliente,

no habiendo batería que lo arrase,

por la victoria despreció la llaga.         [LS 1881, p. 467]

  

SINOPSIS Y COMENTARIO

 

Presenta a Jesús omnipotente, pero en estado agónico; con su armonía interior inmutable, pero mezclando estados anímicos y pensamientos. Su resistencia ardiente a las contradicciones le lleva al borde de la muerte, representada por la pérdida de sangre en forma de sudoración: así, llega a la decisión final, que siempre fue la suya: hacer la voluntad del Padre.

 

Los cinco primeros versos mantienen la independencia sintáctica: cada verso contiene una frase, pero sin llegar a constituir una oración verbal; eso da un ritmo cortante ¿asmático?, expresión de un estado de ánimo desazonado y atenazado por la ansiedad. Les siguen tres versos en que las dos frases se encabalgan suavemente, es decir, la primera sobrepasa su verso y ocupa hasta la mitad del siguiente, donde empieza la segunda frase y nos lleva, sin descanso, hasta el final del cuarteto: expresa un deslizamiento rápido hasta el estado de ánimo del verso 10 Apenas iniciado este verso, hay un grito y un brusco corte, "clama:", que anuncia una explosión por el desequilibrio anímico. A mitad de la frase, ya viene la contención y resignación: "Mas..." Tras esta adversativa, quien declame, hará bien en ir amortiguando la voz y enlenteciendo el ritmo, hasta acabar con un susurro: no es paz, sino ceder la voluntad en manos del Padre.

 

41.-                De la santísima cruz.

 

La sangre en la Cruz, otro aspecto del tema preferente de Trelles. Pero, sorprendentemente, la cruz y la muerte son tema de tres poemas publicados en el mes de la Navidad.

 

Hermosísimo árbol, refulgente,

de la púrpura piel, real vestido,

en limpia sangre tu verdor teñido,

fructífero, robusto y eminente;

 

eterno precio en ti estuvo pendiente,

y cual de olivo tronco, así escogido

fuiste, para tocar el cuerpo herido

del que pagó la vida de su gente.

 

¡Oh, Cruz! Salve, esperanza verdadera

del fin de nuestros males, tú que hiciste

paces con el despojo del infierno,

 

permite en tu memoria lastimera

que el fiero padecer que a Cristo viste,

cause en mis ojos un perpetuo invierno.

[LS 1881, p. 467-468]

  

SINOPSIS Y COMENTARIO

 

Los dos cuartetos siguen el esquema rítmico del soneto anterior, "Orando en el Huerto"; pero el sentimiento expresado es otro: es la sorpresa de la elección: "fuiste". Un duro madero de olivo, para tocar el cuerpo de Cristo. El primer terceto transforma la cruz y las llagas, testigos de la Pasión, en esperanza del fin de los males de la Humanidad. El final del soneto es ascético: deseo de compartir la pasión de Cristo, y completar, si puede hablarse así, lo que le falta mediante la mortificación de los sentidos; el invierno de la meseta castellano-leonesa en las noches de vigilia eucarística.

 

C.- En honor.

Los sonetos de este grupo concretan el amor de los hombres a Dios, como amor a Jesús Sacramentado.

 

42.-     DE ABRAHÁN en el sacrificio de su hijo Isaac.

 

A Isaac, de rendición santa esperanza,

por víctima pacífica escogido,

sobre el altar, en el cuello apercibido

al puro sacrificio y la matanza.

 

Paterna mano oprime su tardanza,

y el padre, a Dios más fiel que condolido,

al racional cordero así escogido

ya reduce al cuchillo y la pujanza;

 

cuando Dios que miraba este gran hecho,

le dice, al detener de la herida,

el hijo te daré por tal servicio.

 

Así del esforzado y santo pecho

la obediencia eficaz fue recibida,

y suspendió el rigor del sacrificio.  [LS 1881, p. 432]

 

SINOPSIS

 

Abrahán, retardando su mano, sujeta a Isaac, dispuesto para ejecutar el sacrificio; porque es fiel a Dios, aunque no está acorde con el sacrificio de su hijo, esperanza de su descendencia prometida por el mismo Dios que ahora se lo exige como víctima del trato.

En ese momento, Dios, que observaba la decisión angustiada de Abrahán, le interrumpe la acción diciéndole: "Te dejaré el hijo, a cambio de este culto de obediencia que me tributas."

Así, la obediencia eficaz del gran corazón de Abrahán fue aceptada, como luego aceptaría la del Hijo: "Hágase tu voluntad y no la mía". Ése mismo Hijo, nos mandó ofrecer al Padre "... hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo."

 

COMENTARIOS

Este soneto es el enlace del Antiguo Testamento con el Nuevo, porque Trelles considera el Sacramento como fruto actualizado de la Pasión: en ella, Cristo sufrió y murió, como fin de la Antigua Alianza y principio de la Nueva. En la Eucaristía, la Nueva Alianza, Cristo ya no muere más; ni él ni ninguna otra víctima propiciatoria. Esa transición aparece al final del 2 cuarteto: "ya". Le sigue una hendíadis, una misma idea expuesta por dos palabras en paralelo: la pujanza y el cuchillo, que refuerza y sintetiza el sintagma directo la gran fuerza de la cuchillada.

Ahora nos puede parecer una exigencia sádica de Dios a Abrahán que sobrepasa los límites, pero no nos lo parecería si se tratara de las consecuencias no inherentes de una decisión personal: recordar las Termópilas, los suicidios de Séneca y de Rommel para preservar a sus familiares del deshonor y la represión del tirano; las gestas de Guzmán el Bueno y de Moscardó del Alcázar de Toledo. Y para abarcarlo todo, los millones de mártires cristianos de todas las épocas. El mismo Jesús predicó en su vida pública la verdad ordenada por el Padre y, desde el martirio del Bautista, ya estaba claro cuál iba a ser su propio final; pero siguió proclamando la verdad y haciendo el bien. 

 

n.º 43.- De la institución del santísimo sacramento del altar

 

COMENTARIO Y SINOPSIS

 

Trelles no buscaba excitar la sensiblería, sino guiar una meditación eucarística; el ritmo del endecasílabo enfático lo conduce ordenadamente: "El Eterno, mostrándose hombre y Dios, en su inmensa sabiduría, encerró en el vaso estrecho de la carne, al resplandor de la esencia divina, por quien alcanzó su justicia."

En los tercetos: Cristo se quedó en el sacramento para su gloria y nuestro provecho; son la misma cosa. Dios se esmeró más todavía, porque aquella sublimidad del ser Dios y hombre la dejó cubierta por el pan y el vino. La encarnación dejó encubierta su divinidad con la humanidad; en la eucaristía cubre hasta su humanidad con los accidentes del pan y del vino. Todo para que, aquél que perdió la prudencia (el tino) por un bocado, en este bocado halle a Dios con seguridad (la verdad), tocando esa corteza con humildad. Ideas genuinas de Trelles.

 

Para manifestar su omnipotencia,

aún no contento Dios con cuanto ha hecho, 

por su gloria miró y nuestro provecho,   

dejando entre los hombres su presencia.

 

Al resplandor de la divina esencia

por quien tuvo el Eterno su derecho,

encerró de la carne en vaso estrecho

mostrándose hombre y Dios por alta ciencia.

 

Extremóse más Dios que aquella alteza

del ser de Dios y hombre en pan y vino  

dejó con su palabra allí cubierta.

 

Por que al tocar humilde la corteza,

el que por un bocado perdió el tino,

en éste halle a Dios con verdad cierta.  [LS 1881, p. 433]

 

n.º.- 44.- De la preciosa sangre de Cristo sacramentado.

 

SINOPSIS

 

En los cuartetos: la sangre siempre fue la señal ordenada por Dios para librar del castigo a los hebreos, mientras el obstinado egipcio se busca como castigo la muerte de su primogénito. En la Cruz, Cristo abre el caudal de su sangre para rescatar al hombre de la muerte, con su ferviente amor. La liberación de los hebreos de Egipto fue obra exclusiva de la Justicia, poder de Dios; Cristo, con su sangre, pretende captar el amor del hombre: por eso ofrece el suyo.

En los tercetos: compara la Pasión con la Eucaristía. En la Cruz, todo fue obra exclusiva de la voluntad divina; en la Eucaristía, el amor es tan grande, que el derramamiento de la sangre llega a ser signo de fortalecimiento (del hombre), en vez de debilitamiento, (porque lo necesita, pues ha de cooperar). Con la Cruz rescató a los hombres del poder de la muerte; en la eucaristía, su amor llega a más: los deja fortalecidos.

 

Siempre fue la señal que Dios ordena

para librar la casa del hebreo,

mientras que el obstinado egipcio reo

se dio la muerte de su hijo en pena.

 

Ahora de su sangre abre la vena,

victorioso y altísimo trofeo

para enlazar, humano, tu deseo,

de su ferviente amor en la cadena.

 

Poderoso Señor, si en sangre vuestra

el pacto se formó y la alianza

que redujo los hombres de la muerte,

 

hecho fue aquél de vuestra sola diestra.

Mas el amor en éste tanto alcanza,

que, viéndoos, la sangre os deja fuerte. [LS 1881, p. 433]

 

Los dos sonetos que siguen, pueden ser los más emotivos, pero con una emoción  pura.

 

n.º 45.- Del amor con que Cristo consagró su cuerpo en las especies sacramentales.

 

SINOPSIS

El primer cuarteto: rememora la obra de la redención.

El segundo cuarteto: El amor hace germinar la semilla del trigo, la materia de la eucaristía.

El primer terceto: Si te maravillas del milagro de la transustanciación, pues todavía es mayor la grandeza de Dios.

El segundo terceto: Si la fe fuera firme, deberían brotar llamas de amor de tu pecho, tras la comunión del pan de amor.

 

CONSIDERACIONES TRELLESIANAS

Considerar fruto de la Cruz la eucaristía y la imprescindible meditación de acción de gracias tras la comunión.

 

COMENTARIO

 

Aparece el mismo apóstrofe explícito y repetido: "¡Hombre!"  y mantenido en los catorce versos. Cada estrofa presenta sus versos en un encabalgamiento continuado.

Hay que prestar especial atención al lexema 'sentido? que incluye cuatro aspectos:

-estado afectivo

-discernimiento o distinción de significados por comparación

-entendimiento, discurso (ir sacando consecuencias)

-inteligencia, comprensión o abarcar una cuestión y sus corolarios.

 

¡Hombre!, ¿No ves el esplendor luciente

de aquel amor, que obró la maravilla

pagando en sangre el precio de la silla

que en el cielo compró para ti ausente?

 

¿No ves del mismo amor la llama ardiente

sazonar de tal modo esta semilla,

que está con ella unida, la sencilla

sustancia de Dios, Hijo omnipotente?

 

Pues si deslumbran estos resplandores

los ojos corporales, y el sentido

no arriba a la grandeza de este hecho; 

 

si es dádiva de amor y pan de amores,

¡hombre!, tibia es tu fe, cuando comido,

no brotaren sus llamas por tu pecho.- [LS 1881, p. 466]

 

n.º 46.- Del Cuerpo y Sangre de Cristo sacramentado.

 

COMENTARIO

 

Vocabulario:

 

Conviene fijarse en la plurivalencia de tres palabras que usa Trelles:

 

- 'floreciente': venturoso, favorable, que ampara, apoya y ayuda; tranquilo, agradable.

- 'venturoso': tanto implica como trae felicidad.

- 'venir': moverse y llegar a donde está quien habla.

 

Sintaxis:

Hay tres frases con verbo de movimiento

- El Sacramento vino del cielo con amor

- Que el hombre venga al estado floreciente

- Llegaos  a vuestro amado.

 

Hay también:

- cinco imperativos y dos subjuntivos, que expresan deseo o súplica; formas suaves del mandato.

 

Asimismo:

- hay dos 'que' que suplen a formas causales  y otro, final : formas sintácticas que renuncian a lo racional; mencionan el efecto derivado necesariamente de una causa o precedente obligado de una finalidad: forma del mandato todavía más suave, prácticamente sugerentes, de una súplica eficaz. 

 

Total: diez exigencias (racionales) que acaban en súplicas (emotivas).

 

"Mantiene en holganza su camino": el camino del peregrino siempre fue una forma penitencial (ascética), pero la comunión o la simple visita al Santísimo lo convierten en gozo, ventura y felicidad; un anticipo de la beatitud: idea original y dominante en Trelles. Por eso, la portada de nuestro libro La Senda eucarística... incluye como alternativa al via crucis, un funicular para el ascenso al monte santo.

 

Trelles, en los comentarios al Padrenuestro que publicó, hizo notar que el hombre únicamente podía hacer una cosa ante Dios: adorarle ("santificado sea tu nombre"); para lo demás, necesita la gracia ("venga a nosotros tu reino"). Sólo Cristo tiene la virtud de dar la visión beatífica. Con la gracia, el hombre ya puede obedecer a Dios como debe ("hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo"). Por eso suplica: "abrid los ojos", "hartad al alma" y "refrigerad la sed", porque "en vos solo hay virtud". (Trelles usaba este nombre indistintamente como bondad de vida y disposición constante del alma para las acciones conformes a la ley moral o como fuerza, vigor o valor.)

 

Celestial sacramento en pan y vino,

que verdadero amor sois ciertamente,

poned al corazón un rayo ardiente

del amor que con vos del cielo vino.

 

Por  que el hombre mortal, hecho divino,    

según que os tiene cerca, os vea presente; 

venga a aquel estado floreciente      

que mantiene en holganza su camino.

   

Abrid los ojos que cerró el pecado,   

hartad el alma que sin vos perece,

refrigerad la sed, rocío del cielo.

 

Llegaos, dulce amador, a vuestro amado,

que en vos solo hay virtud, por quien merece

veros allá cual sois corrido el velo.

 [LS 1881, p. 466-467]

 

XI

 

AL SANTÍSIMO SACRAMENTO

 

N.º 47                   ODA

 

BIEN PUEDE TOMARSE POR EL TESTAMENTO ADORADOR DEL FUNDADOR DE LA ADORACIÓN NOCTURNA EN ESPAÑA, ASOCIACIÓN FUNDADA POR EL SIERVO DE DIOS LUIS TRELLES Y NOGUEROL. DEBIÓ DE COMPONERLA PARA EL CORPUS. PARA LOS ADORADORES NOCTURNOS DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO, ESTE POEMA DEBE TENER UN VALOR EMOTIVO ESPECIAL: ES LO ÚLTIMO QUE INSERTÓ EN SU REVISTA EUCARÍSTICA, La Lámpara del Santuario. SU AMIGO EL Dr. CANILLAS CERRÓ LA EDICIÓN CON LA ESQUELA MORTUORIA DE DON LUIS.

                                          Sea nuestro homenaje.

 

                                                                 "Sic Deus dilexit mundum...

                                                                   Tomad, comed, bebed."

 

1.-  De tu amado en el día  

y al son que vas cantando sus amores,

tus labios alma mía,

destilen ambrosía,

labren panal de célicos dulzores.

 

2.-  Levántate, levanta,      

salterio, gloria mía, deja el sueño:

canta, salterio, canta

tanta fineza, y tanta

amorosa invención de nuestro Dueño.

 

3.-  Al candeal precioso      

bendecido por Él, díjole un día:

-"Por ser grano sabroso

he de hacerte dichoso,

cuando instituya Yo la Eucaristía."

 

4.-  Festivo, en el majuelo      

dorado moscatel viendo el Amado,

"Y a ti -dice en su anhelo-

te haré néctar del cielo,

cuando en mi cáliz seas consagrado."

  

5.-  Como es omnipotente     

y todo está en su mano creadora,

¿Quién diseñó el oriente

y esponjó blandamente

el tálamo rosado de la aurora...?

 

6.-  Quiere que el pan bendito    

sea, encerrando en sí toda dulzura,

el bocado exquisito

que dé un Dios infinito

a su más predilecta criatura.

 

7.-  Como ama tanto y tanto,      

quiere aplacar el ansia y la dolencia

de su corazón santo,

dando a su amada cuanto

amante pudo dar su omnipotencia.

 

8.-  En occidente hundido      

el sol, en su esplendor noche serena,

Jesús de amor herido

de sus doce seguido

entra en Salen a celebrar su Cena.

 

9.-  De sobremesa hablando       

como el mejor amigo a sus amigos:

-"Mucho os amé encarnando

-dice- y que muero amando

serán cielo y tierra mis testigos."

 

10.-  Toma el pan y se inclina,     

toma el vino y estático y suspenso   

la faz se le ilumina,

habla y su voz divina,

obra el prodigio del amor inmenso.

 

11.-  Vino y pan consagrados,

-"Tomad -les dice, al dárselo contento-

en mí están trasformados.

Comed, bebed, amados,

mi cuerpo y sangre son vuestro alimento."

 

12.-  Cual cervatillo herido

buscando y dando amor de sierra en sierra,

¡Cuánto tiempo he corrido...!

-"Hoy mi anhelo cumplido,

me voy y quedo amándoos en la tierra."

 

13.-  Dice y córrese el velo

y de los que ama súbito se esconde,

vase triunfante al cielo

y un prodigio en el suelo

de su pasión amante nos responde.

 

14.-  Y es así, que en su exceso

de amor el pan más dulce nos prepara,

y en el sagrario preso,

al darnos tierno beso

su cariño infinito nos declara.

 

15.-  Y es así, que insaciable

dulce amador, al corazón nos entra

y en la caricia amable

de su amor inefable

un cielo el alma con Jesús encuentra.

 

16.-  Y éste es tu amado hermoso

con quien juraste amores, alma mía;

te dio don tan valioso

que agotó generoso

todo su amor, poder, sabiduría.

 

17.-  Albricias, alma, albricias,

tu pascua ya empezó: come hasta hartarte,

come el pan de delicias,

arras, prenda y primicias,

de otra Pascua sin fin que Él ha de darte.

 

18.-  ¿Quién como tú...? Ven, cesa

de gemir; se fue el hambre y el invierno,

ven, alma, date priesa

y siéntate a la mesa

donde el Señor nos da su amor eterno.

  

19.-  Del serafín ardiente

envidia el corazón al alma herida,

que en tan dichosa fuente

se embriaga dulcemente

Y en sus bordes feliz queda dormida.

 

20.-  Y al sentir dulce alma

ante el Amado-Dios puesta de hinojos,

jura y jura que le ama,

y más y más se inflama,

y se arrasan de lágrimas sus ojos.

 

21.-  ¡Ay! que su amor no amado

está sobre el amor de las mujeres;

porque es dardo inflamado

que al alma enamorado

tira oculto el más dulce de los seres.

 

22.-  Y, si el amor le aqueja,

un ¡ayl tan tierno al corazón murmura,

lanza tan dulce queja,

que al alma herida deja

de una herida de amor que nadie cura.

 

23.-  Desde su celosía

contemplándola oculto de hito en hito

tras uno, otro a porfía

mensajes mil le envía,

porque venga a gustar su pan bendito.

 

24.-  Ya en sus brazos, la mima,

muéstrale nuevo amor, nuevos encantos,

sus secretos le intima,

y a su pecho la arrima

y la aduerme al arrullo de sus cantos.

 

25.-  Al rey del firmamento

traedle incienso y oro y pedrería, 

vaya en su sacramento

cual niño iba contento

en los amables brazos de María.

 

26.-  ¡Oh, cielos, dadle albores,

si las calles cruzar véisle amoroso!

¡Dadle, oh sol, resplandores!

Jardines, ¡dadle flores!

¡Dad amor, hombres, a su amor hermoso!

 

27.-  Y si en el santuario

a saludarle entráis por un instante

y halláisle solitario,

llegaos al sagrario

y en él dejad el corazón amante.

 

28.-  Mil veces y millares

dichosos si le dais vuestros cariños,

y al pie de los altares

comiendo sus manjares,

y en su presencia os alegráis cual niños.

 

29.-  Las que rotos los lazos

del mundo, enarboláis triunfantes palmas,

y echadas en sus brazos

gozáis de sus abrazos,

¡Ay, almas de Jesús, dichosas almas!

 

30.-  Cuando viereis con pena

que el mundo excusas para amarle os pone,

que rehúsa su cena,

de amor una cadena,

echadle que le fuerce y le aprisione. [LS 1891, pp. 219-223]

 

SINOPSIS por estrofas:

 

1.ª y 2.ª - Presentación del trovador y su propósito.

3.ª y 4.ª - Promesa de Jesús al trigo y al vino: ser la materia del sacramento.

5.ª a 7.ª - Jesús, como omnipotente, hace por amor, el regalo de sí mismo al hombre.

8.ª a 11.ª - El relato de la institución de la eucaristía;

12 y 13.ª - luego, algún tiempo tras resucitar, Jesús regresa al cielo;

14.ª - pero se queda en el sagrario,

15 - donde podemos hallarle a todas horas.

16.ª a 18.ª - Trelles nos presenta allí a J. S. y nos invita a la comunión;

19 - en él hallará la paz el hombre.

20 a 22.ª - Exhortación a amar a J. S. como remedio a nuestro desvalimiento.

23 y 24.ª - J. S. está atento a acudir al amor al hombre.

25.ª y 26.ª - Exhortación a regalar a J. S.;

27.ª - en cada visita al sagrario;

28.ª - el mejor regalo será el amor,

29 - porque recibiremos a cambio la dicha.

30 - Finalmente, exhorta a los adoradores a propiciar el amor de J. S. para el mundo ingrato. La tarea del adorador nocturno es triple: adorar, expiar y propiciar.

 

COMENTARIOS

Como puede verse, es un poema narrativo-afectivo, devoto y pastoral; retórico en el sentido de lenguaje eficaz para conmover y persuadir.

 

CONCLUSIONES

 

Trelles, habitualmente tolerante y compasivo, tuvo un momento de rechazo abrupto: rechazó cuantas culturas o religiones privan a sus fieles de la Eucaristía, con sus planteamientos sociales o filosófico-teológicos.

 

Hizo notar que Jesucristo se entregó por la Humanidad una única vez en la Cruz, pero que se entrega a los hombres permanentemente en la comunión, y que permanece en el Sagrario disponible en todo momento, esperando su visita.

 

El hombre sólo puede hacer una cosa respecto a Dios: darle culto de adoración; y hay que presentarlo con humildad y modestia a Jesucristo (como la Adoración Nocturna) para que lo una al suyo, y así sea aceptable al Padre.

Trelles concretó la conversión en un propósito firme y mantenido... hasta la siguiente caída, que sólo Jesucristo puede retrasar, mitigar o evitar.

 

Trelles destierra de su espiritualidad el temor: en determinado poema, cuando da paso al temor, llama a Dios ‘Señor’; pero en seguida llega a considerarlo un amigo, un visitante constante, y lo llama ‘Jesús’. E induce a corresponderle con lo único al alcance del hombre: la gratitud o entrega personal.

 

Insiste en cambiar la situación de turbación, que es paralizante, por la de gratitud, que mueve a obrar en consecuencia y que moviliza toda la personalidad y sus decisiones; no queda en un aspecto parcial, como el corazón o sentimientos, que son tan sólo predisponentes. Dios distribuye libremente los talentos, pero exige al hombre un mismo esfuerzo a cualquier capital recibido de Él. Y premia proporcionalmente al esfuerzo; por eso el salario de los viñadores de primera hora y el de los de última llamada pudo ser igualado con justicia.

 

Como argumentos para desterrar el temor, Trelles recuerda la generosidad de Jesús, que devuelve más del 100 por 1 al único ser de la Creación que le desobedeció desde el principio.

 

Partiendo de San Agustín, adelanta medio siglo la solución a la presentación del problema de Sartre: por la ausencia de Dios, de Jesucristo entre nosotros, el hombre se halla abocado a la angustia; sólo Jesucristo puede llenar o cumplir el destino humano.

 

Quizá por eso mismo, destaca de la Misa los momentos nutricios: el Acto Penitencial, la Proclamación de la Palabra, la Comunión y la Poscomunión o acción de gracias.

 

El legado de Amor del Verbo Encarnado, Jesús de Nazaret, a la Humanidad, se halla en la Cruz: en su Pasión y Muerte redimió nuestro desvío de la vocación humana hecha por su Dios Creador. Pero es en la Eucaristía donde comunica individualmente las gracias; la vida eterna es la comunión con Jesús.

Consecuente con profundizar en ésta, inició la serie de poemas suyos que publicó en su Revista, con uno que expone la cuestión de la ambivalencia de la Comunión: la Comunión tiene unos efectos propios, per se, ex opere operato; pero actúa según sea la preparación y la acción de gracias, ex opere operantis.

 

El itinerario espiritual de la doctrina de Trelles se inicia en la humillación y llega hasta la adoración, transcurriendo por unas sendas de razón y fe en la Revelación, que son las dos fuentes de conocimiento disponibles simultáneamente. Trelles confía en la Cruz y en la Eucaristía. Suplica perdón motivado más por la correspondencia al Amor de Dios, que por su Justicia. Por ello, sustituye la primacía de la penitencia por la del arrepentimiento: el propósito lleva a la conversión por amor.

 

Se siente tranquilo y seguro en la Promesa: si Dios se da en alimento, será necesario y suficiente para las necesidades de la vida espiritual.

Para no hallarse nunca en la terrible crisis de angustia, conviene dirigirse a través de María, la Madre, a Jesús Sacramentado; Jesús es parte de Ella misma. Nos conviene suplicarle intercesión, e imitarla en la preparación: "He aquí la Esclava... Hágase en mí según tu palabra;" y luego el "Magnificat..." como acción de gracias.

Jesús Sacramentado es alimento de fuertes y de débiles: Él es quien justifica y da la perseverancia.

 

No podemos dejar de destacar cuatro detalles del itinerario espiritual de Trelles: uno es quien siembra, y el niño recibe y cultiva; desde la juventud hasta la ancianidad hay que cosechar y ofrecerlo a Jesús Sacramentado y a los hermanos.  Porque sembramos al ofrecer.

 

SEMBLANZA

 

El Siervo de Dios LUIS TRELLES Y NOGUEROL fue apóstol laico de la Eucaristía y fundador en España de:

- la ADORACIÓN NOCTURNA,

-  - la Conferencia de San Vicente de Paúl en Viveiro (asociación de caridad),

-  - la asociación del Culto Continuo para el afianzamiento de la comunión frecuente,

-  - la revista eucarística primera en España La Lámpara del Santuario,

- -  la asociación femenina de apoyo a los sagrarios de iglesias pobres Las Camareras de Jesús Sacramentado,

- - la Comisión de Prensa Católica,

- - la Comisión de Defensa Legal de Católicos perseguidos.-

 

En su vida cotidiana ejerció las profesiones de abogado, auditor, periodista y diputado en el Congreso.

 

Al acercarse la fecha del centenario de su fallecimiento, unos pocos adoradores nocturnos y otros adheridos constituyeron la Fundación que lleva su nombre, dedicaron sus esfuerzos en recopilar escritos y otros datos históricos de don Luis y, convencidos de la santidad de vida y de la oportunidad y actualidad de su doctrina eucarística,  promovieron su causa de canonización; ya aceptada por la Iglesia, rogamos a los lectores difundan sus escritos y rueguen a Dios por su glorificación mediante la siguiente oración, comuniquen los posibles favores recibidos y cooperen con sus donativos a los gastos de propaganda y del proceso en la curia vaticana.

 

FUNDACIÓN LUIS DE TRELLES

Calle Vázquez Varela, n.º 54, 3.º derecha

36204 VIGO (Pontevedra) ESPAÑA

 

fundación@fundaciontrelles.org

www.fundaciontrelles.org

 

ORACIÓN

Para la devoción privada

(Con licencia eclesiástica del obispado de Zamora)

 

PADRE NUESTRO, que estás en el cielo:

Tú que escogiste a tu siervo LUIS TRELLES como laico comprometido en su tiempo y ardiente adorador de la Eucaristía, DAME la gracia de imitarle cumpliendo siempre fielmente con mi compromiso en la adoración del sacramento y en el servicio a los demás.

DÍGNATE glorificar a tu siervo Luis y concédeme por su intercesión la gracia que humildemente te pido. Así sea.

 

(Se recomienda rezar el Padrenuestro, una Avemaría y el Gloria).

 

«La Adoración es una fuerza poderosa para la vida de la Iglesia» (Luis Trelles)

 

 


[1] DRAE: versos cortos, para cantar; dividida en estrofas, con repetición entre ellas del estribillo o concepto general de la composición.

[2]  DRAE: Cosa deleitosa al espíritu.

[3] Utilizó una forma antigua: arte menor y estructura variable; en este caso, los primeros versos fijos, los cuartos consonantes agudos y los segundo-terceros pareados consonantes diferentes en cada estrofa.

[4] Por seguir un orden conceptual, la estrofa 17 aparece luego.

[5]   El sentido es más claro añadiendo 'de [ser] su amante'.

 

 

 

 

 

Dejémonos guiar por Trelles en ese acercamiento a la Eucaristía. 

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Si deseas alguna aclaración o información complementaria de D. Luis de Trelles. Escríbenos.

 

e-mail: jpastorteresa@gmail.com

 

 

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